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En medio del escándalo y con represión en las calles, Cambiemos y sus aliados levantaron la sesión y la reforma no se trata esta semana

Luego de varios entredichos y acusaciones entre oficialistas y opositores, más la violencia que se vive fuera del Congreso, donde hasta un diputado fue dejado inconsciente a golpes por un grupo de gendarmes que lo pateó en el piso, el oficialismo no tuvo más remedio que levantar la sesión en la cual pretendía aprobar la ruinosa reforma previsional.







Con un quórum logrado de manera irregular y cuestionado por la oposición, Cambiemos había comenzado a sesionar, pero la situación se hizo insostenible. Diputados opositores, con la massista Graciela Camaño a la cabeza, le advirtieron a Monzó que nada de lo que se estaba haciendo era válido. 

El kirchnerista chubutense Santiago Igón destacó incluso que “hay gente que está sentada que no juró”. Los opositores hablaban de pie, sin sentarse en sus bancas, para no completar el quórum.

En determinado momento, la propia Elisa Carrió señaló: “Lo peor que puede hacer la Cámara de Diputados es sesionar en este ambiente de violencia. Le pido al presidente que levante esta sesión escandalosa”.

Pareció ser la señal esperada, y tras esas palabras Monzó dio por levantada la sesión.







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