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Por qué las mujeres son más deseadas a los 18 y los hombres a los 50

Son las conclusiones de una investigación realizada con datos de 200.000 usuarios de una web de citas. Sugieren que esta tendencia es una predisposición biológica enraizada en la evolución de nuestros ancestros.







«Te guste o no, sencillamente la naturaleza humana no es políticamente correcta», escribió el psicólogo Alan S. Miller en un artículo donde metía el dedo en la llaga y repasaba ciertas «realidades» incómodas, como la de que, por ejemplo, casi nadie se reconoce racista, aunque sea evidente que el racismo sigue existiendo.

Entonces, ¿de dónde proviene esta contradicción entre lo que queremos ver y lo que vemos? Según Miller, esto ocurre porque nuestros pensamientos, sentimientos y comportamientos no son solo nuestros, no se han construido solo con nuestra educación y experiencias, sino que son también fruto de lo que le ocurrió a nuestros ancestros, hace miles o incluso millones de años. Por esto mismo, resulta que nuestros pensamientos, sentimientos y comportamientos son, en gran medida, universales.

Los psicólogos y biólogos evolutivos estudian esta influencia biológica, intangible pero omnipresente, en el comportamiento humano. No como un dictado que determine nuestras acciones, sino como un influjo que nos predispone a pensar, sentir y reaccionar de ciertas formas, como puede ser que, de manera natural, nos guste comer grasas y azúcares.

Podemos aprender y decidir llevar una dieta más o menos estricta, pero en un principio, estos alimentos nos resultan más sabrosos que otros más ligeros. El motivo es que nuestros ancestros se beneficiaban de ello. Ahora, sin embargo, tenemos un acceso tan fácil a ellos que esta vieja predisposición pueda llegar a perjudicarnos.

La manera de enfrentarse al sexo







El sexo, esa actividad tan repleta de tabúes, clichés y convenciones sociales, no se escapa, ni mucho menos, de este influjo biológico. Tal como escribió el catedrático en psicología social David Buss, a fin de cuentas todos y cada uno de nosotros somos el resultado de una cadena ininterrumpida de ancestros que han resuelto, con éxito, una serie de problemas para reproducirse. Por tanto, como descendientes de ellos que somos, los hombres y mujeres modernos hemos heredado las estrategias de contacto sexual que ellos usaron.

A diferencia de lo que ocurre con otros animales, el comportamiento sexual del ser humano no es tan sencillo de estudiar porque, junto a esa influencia biológica, existe una potente influencia cultural.

Pero, gracias a internet y, en concreto, a las múltiples páginas y aplicaciones que existen para buscar pareja (sea del tipo que sea) los biólogos y psicólogos evolutivos pueden ahora acceder a una enorme cantidad de datos con los que tratar de rastrear esa influencia biológica, ancestral y políticamente incorrecta, eso sí, también marcada por los «tics» de internet.

 Con este fin, un estudio publicado recientemente en la revista Science Advances ha recurrido a los datos suministrados por «una popular web de citas».

La información es fruto del uso que hicieron de ella 200.000 usuarios, hombres y mujeres heterosexuales de varias etnias, todos habitantes de cuatro grandes ciudades de Estados Unidos (Nueva York, Boston, Chicago y Seattle).

La investigación, encabezada por Elizabeth, E. Bruch, socióloga de la Universidad de Michigan (EE.UU.), ha analizado cuán deseables son los usuarios, entendiendo que los muy deseables son los que reciben muchos mensajes para establecer contacto, y lo ha contrastado con la demografía de los mismos.

Así, han confirmado, con firmeza estadística, varias tendencias claras.

 Mujeres jóvenes, las más atractivas

Una de las más interesantes es una verificación de lo ya concluido en muchos estudios anteriores: «El grado de “deseabilidad” (lo atractivo que resulta cada uno) de hombres y mujeres varía con la edad, pero cambia más fuertemente en las mujeres, y sus efectos van en direcciones opuestas: las mujeres mayores son menos deseables, mientras que los hombres mayores lo son más», escriben los autores del estudio.

En concreto, según los datos cosechados por estos autores, las mujeres alcanzan su pico de atractivo a los 18 y, desde entonces, este declina. En el caso de los hombres, el atractivo aumenta con la edad hasta alcanzar el máximo a los 50, momento en que también comienza a declinar.

«El hombre medio de 30 años pasa tanto tiempo mandando mensajes a chicas adolescentes como a mujeres de su edad»







Esto coincide, por ejemplo, con los datos publicados por la web OkCupid en 2010 y según los cuales los hombres de 22 a 30 años se centran casi exclusivamente en mujeres que son más jóvenes que ellos.

«El hombre medio de 30 años pasa tanto tiempo mandando mensajes a chicas adolescentes como a mujeres de su edad», escribieron representantes de dicha compañía.

Además, estos informaron de que, a medida que un hombre envejece, busca cada vez mujeres más jóvenes, mientras que su límite superior de edad permanece justo por encima de la suya.

 

Según este estudio, la juventud femenina es un rasgo atractivo. ¿Influye eso en el uso de cosméticos?
Según este estudio, la juventud femenina es un rasgo atractivo. ¿Influye eso en el uso de cosméticos? – Archivo

«Esto no es sorprendente si consideras que no refleja más que las preferencias iniciales a la hora de buscar pareja», ha explicado  Michelle Drouin, psicóloga de la Universidad Purdue, en Indiana (EE.UU.) especializada en la interacción entre la tecnología y las relaciones.

«Las personas que buscan relaciones en internet normalmente mandan mensajes basándose en fotografías o, como mucho, en una breve descripción, sin otras pistas que puedan llevar a construir una relación larga. Por tanto, la gente tiende a reflejar las atracciones básicas».

Según Drouin, estas son las esgrimidas por psicólogos evolutivos: «estos relacionan la edad con los factores reproductivos: los hombres están inclinados a buscar mujeres en la cumbre de su fertilidad y las mujeres se sienten atraídas por hombres con más recursos, que deben de estar mejor preparados para cuidar a la descendencia».

Naturalmente, según estos biólogos evolutivos esto no es una regla seguida a rajatabla por cada individuo, sino una tendencia observada en la población.

La importancia de la inversión parental

¿Por qué ocurriría esto? La causa se remonta al concepto de «selección sexual, introducido por Charles Darwin para explicar las ventajas reproductivas que poseen unos individuos sobre otros, del mismo sexo y especie, y que les permiten dejar más descendientes. Tal como el biólogo Robert Trivers postuló en 1972la selección sexual tiene implicaciones distintas en función del género. Este científico establece que la inversión parental, el gasto energético y el tiempo que se dedica a los hijos, a expensas de seguir reproduciéndose, no es el mismo en hombres y mujeres, y que, por tanto, cada sexo optará por una estrategia distinta de reproducción en concordancia con el costo que le genera.

 

Lo atractivo del nivel de estudios

Esta influencia biológica tiene más consecuencias políticamente incorrectas, que se pueden intuir en el estudio de Elizabeth E. Bruch. Y es que, según las conclusiones obtenidas en esta investigación, el nivel de estudios también influye en lo atractivos que resultan los usuarios de la web de citas analizada.

«En los hombres un mayor nivel educativo siempre es más deseable. En las mujeres, lo más deseable es una licenciatura, mientras que estudios de posgrado se asocian con una reducción de su “deseabilidad”». ¿Cómo se puede explicar esto? Según Drouin, «es posible que las mujeres con altos niveles educativos se perciban como más implicadas en el trabajo y menos en la familia o las relaciones».

Parejas de la misma liga

Al margen de esto, las principales conclusiones del estudio de Elizabeth E. Bruch son las que hacen referencia a cómo se enfrentan los usuarios de la web de citas al problema de establecer contacto con parejas atractivas. Observaron que lo más común es que mujeres y hombres contacten con potenciales parejas que comparten su rango de «deseabilidad», medido como el número de mensajes y de interés que recibe esa persona. Sin embargo, aquellos que no tienen un comportamiento tan típico tienden a enviar mensajes a personas con una «deseabilidad» un 25 por ciento mayor.

Los análisis también revelaron otras diferencias entre hombres y mujeres. Ellas suelen recibir más respuestas y, según algoritmos de análisis de palabras, tienden a usar palabras más positivas en dichos mensajes. Ellos, por el contrario, usan menos palabras positivas y, de hecho, cuando las usan obtienen menos respuestas.

Sin embargo, tanto unos como otros recurren a una misma estrategia: cuando abordan a personas más «deseables» que ellas, alargan la longitud de sus mensajes, lo que indica que optan por la calidad frente a la cantidad. Por último, los usuarios muy atractivos tienden a no enviar mensajes a los que lo son menos.

Mayor competencia por las parejas en internet

Los autores del estudio resaltan una implicación que es fundamental para interpretar los datos obtenidos. Según ellos, la búsqueda de pareja en internet es muy distinta a la del mundo real, «porque a causa del elevado volumen de potenciales parejas y lo fácil que es mandar un mensaje, la competencia por la atención de parejas es mucho más fiera en la red que fuera de ella». Por esto, consideran, en el entorno de internet está más presente la jerarquía de la «deseabilidad». Por este motivo, la inclinación de las personas a responder a parejas menos deseables disminuye. «Cuando hay muchos peces en el mar, puedes permitirte descartar unos pocos», escribe Elizabeth E. Bruch en el estudio.

Unos jóvenes miran su teléfono móvil. Internet está cambiando el modo de buscar pareja, según expertos – REUTERS

Estas frías y calculadas tendencias son, según dijo Drouin en The New York Times, la realidad sobre las preferencias a la hora de buscar pareja, pero no la realidad sobre el proceso de buscar pareja. En su opinión, las estrategias a la hora de enviar mensajes en una página de citas son algo vinculado a un juego de apuestas. «Una inversión pequeña puede suponer una gran premio, así que, ¿por qué no optar a la mayor ganancia?».

Sin embargo, añadió que en el mundo real, no influido por esta fiera competencia y economía, «una mujer con un graduado, que conoce tu pasaje favorito de Kerouac, que habla varias lenguas y que quizás trabajar en curar una enfermedad, puede ser innegablemente atractiva».

A pesar de esto, Michelle Drouin cree que la búsqueda de pareja por internet «está definitivamente cambiando el juego de la selección y conservación de parejas. El rango de opciones es más amplio y se puede encontrar parejas potenciales con un solo click y con una inversión inicial pequeña», ha explicado.

Esto, que es una «oportunidad maravillosa», tiene una consecuencia: «amplía tanto la red, que el potencial de encontrar pareja es prácticamente ilimitado. Sin embargo, el contar con tantas alternativas quizás haga la decisión de asentarse más difícil, y aumente las dificultades para las relaciones existentes».



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