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Tragedia en Cuba | Se suicidó “Fidelito”, el hijo mayor de Fidel Castro

“El doctor en Ciencias Fidel Castro Díaz-Balart, quien venía siendo atendido por un grupo de médicos desde hace varios meses con motivo de un estado depresivo profundo, atentó contra su vida en la mañana de hoy primero de febrero”, detalla el diario Granma.

Castro Díaz-Balart fue el único hijo de Fidel Castro con su primera esposa, Mirta Díaz-Balart, una joven de una prominente familia habanera de la que se divorció en 1955.

Conocido popularmente como Fidelito y de gran parecido físico con su padre, el caudillo de la revolución cubana, era ingeniero nuclear y se había especializado en la materia en la Unión Soviética, donde por cuestiones de seguridad cursó estudios y obtuvo sus títulos bajo el seudónimo José Raúl Fernández, según publica el sitio web del diario El País.







También era asesor científico del Consejo de Estado de Cuba y vicepresidente de la Academia de Ciencias de Cuba. Tenía dos hijos de su matrimonio con la rusa Olga Smirnova, Fidel Antonio y Mirta María.

Se doctoró en Ciencias Físico Matemáticas por el Instituto de Energía Atómica I. V. Kurchatov, uno de los principales centros de investigaciones atómicas soviéticos, del que fue investigador. En 1974 se graduó suma cum laude en Física Nuclear por la Universidad Estatal Lomonosov de Moscú.

De 1980 a 1992, Secretario Ejecutivo de la Comisión de Energía Atómica de Cuba. El hijo de Fidel Castro Ruz (1926-2016) fue el responsable de desarrollar la Planta Nuclear de Juraguá (al oeste de la bahía de Cienfuegos), una ciudad nuclear que no llegó a ser completada por el colapso de la Unión Soviética y hoy permanece abandonada.

Su contacto con su padre en sus años de crecimiento y formación fue limitado, como reconocía en 2013 en una entrevista con Rusia Today: “No es un secreto que en los años de mi adolescencia y primera juventud en Cuba había una situación muy compleja (…), e indudablemente tanto él como los otros principales líderes tenían poco contacto. No tenían la posibilidad que tiene un ser humano normal de llegar a la casa tranquilo”.

“Había un filósofo español, Ortega y Gasset, que decía: “Yo soy yo y mis circunstancias’. Eso puede decirlo cualquiera”, sonrió, vestido de traje y con una barba similar a la de su padre. “Y eso lo puedo repetir yo también”.




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