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Coronavirus: Estados Unidos y Reino Unido compiten en la carrera por la vacuna

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La carrera contrarreloj para conseguir una vacuna contra el COVID-19 tiene a dos países a la delantera: Reino Unido y Estados Unidos. Más allá de los beneficios económicos que puede suponer obtener una forma eficaz de prevenir esta enfermedad, se trata de las dos naciones más afectadas por la pandemia en la actualidad y que lideran el ranking de decesos. 

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS) en el mundo hay 100 proyectos de vacuna en desarrollo, siete de los cuales ya se encuentran en estado avanzado. 

La Universidad de Oxford estima tener lista en septiembre su propia vacuna, que desarrolla en conjunto con el laboratorio Astrazeneca, de Cambridge.

Las intenciones son producir 30 millones de inyecciones en tan solo cuatro meses. Para lograrlo, el gobierno de Boris Johnson, cuya salud se vio afectada por la enfermedad, desembolsó 79,9 millones de dólares en fondos adicionales.

El secretario de comercio británico Alok Sharma anunció que el acuerdo de la casa de altos estudios con la farmacéutica “implica librar 100 millones de dosis en total”.

En su briefing en Downing St., el funcionario sostuvo que la población británica será la primera en tener acceso a la vacuna en el caso de conseguirla. 

El proyecto británico ya se llevó a cabo en monos macacos, ninguno de los cuales presentaron efectos adversos, y ya se pasó a probarla en humanos, en voluntarios trabajadores hospitalarios del NHS (Servicio Nacional de Salud).

Aunque la vacuna aún tiene que pasar un test de eficacia y seguridad sanitaria.  La responsable de la iniciativa perteneciente al Jenner Institute de Oxford, Sarah Gilbert, cree que hay “más de un 80% de posibilidades de conseguir” la vacuna, mientras que otras proyecciones más pesimistas apuntan a que tardarán meses en determinar su eficacia.

Según trascendió, Astrazeneca va a ofrecer la inyección al precio de costo si se logra su elaboración y comercialización durante la pandemia. Las regalías y derechos de autor solo los recibirá en el caso de que la pandemia se convierta en una enfermedad endémica, como lo es la gripe o la influenza.

Del otro lado del océano Atlántico, en los Estados Unidos, se encuentra la iniciativa del Instituto Nacional para las Alergias y las Enfermedades Infecciosas (NIAID) junto a la empresa biotecnológica Moderna.

La acción se lleva a cabo en el Kaiser Permanente Washington Health Research Institute en la ciudad de Seattle. La vacuna estadounidense se encuentra en fase II del proceso clínico, es decir, que ya se realizan pruebas en cientos de personas.

Los testeos en humanos comenzaron a mediados del mes de marzo, que se adelantaron ante la significativa propagación del coronavirus, dado que estaba previsto que las mismas se iniciaran en abril. Esta vacuna está basada en un ARN (ácido ribonucleico) mensajero.

Requiere inyectar un pequeño segmento del código genético del virus, que los científicos lograron crear en el laboratorio, y se espera que éste provoque una respuesta del sistema inmune para combatir la infección.

Moderna está aumentando la capacidad de fabricación para poder producir millones de dosis todos los meses cuando se logre confirmar la eficacia de la vacuna, dijo la compañía.

La empresa había dicho a fines de marzo que la inyección podría estar disponible para algunos candidatos (posiblemente personal sanitario) a partir de otoño del hemisferio norte, es decir, entre septiembre y octubre. Este mes amplió que a fines de este año podría tener la confirmación de si su inoculación experimental funciona o no.