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Murió Marcos Mundstock, ícono de Les Luthiers

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Marcos Mundstock, una de los fundadores y figuras de Les Luthiers, murió este miércoles 22 en su domicilio de la localidad bonaerense de Vicente López, a los 77 años.

En enero, el actor y humorista se había alejado del grupo por recomendación médica al sufrir un problema de salud desde 2019. 

«Después de más de un año de lidiar con un problema de salud que se tornó irreversible, Marcos, nuestro compañero y amigo, finalmente partió. De ahora en más, cada uno de nosotros deberá empezar a transitar el doloroso camino de aprender a convivir con su ausencia. Pero no hoy. Pensar hoy en partidas o ausencias nos resulta demasiado triste. Hoy preferimos evocar todo lo que Marcos nos brindó y conservaremos con nosotros para siempre. «, informó el mítico grupo de humor mediante un comunicado.

«Cada uno de nosotros deberá empezar a transitar el doloroso camino de aprender a convivir con su ausencia»

En el grupo canalizó su vocación por la escritura y el humor, y era el encargado de leer las introducciones de las obras. «Nos quedará el recuerdo de su voz, única e inconfundible. Y de su presencia sobre el escenario, con su carpeta roja y frente al micrófono, que cautivaba al público antes de decir una sola palabra. Nos quedará su profesionalismo. Su autoexigencia, su ética de trabajo y su respeto extremo por el público, valores que todos compartimos y que él defendió desde el momento de la creación misma de Les Luthiers», subraya el texto compartido en las redes sociales.

Considerado el integrante menos musical de la formación, ya que solo tocaba algún instrumento de viento (como el gom-horn, una especie de trompeta hecha con una manguera y un embudo creada por los propios Les Luthiers) y algunos de percusión, destacaba su capacidad teatral.

«Nos quedará el recuerdo de su compañerismo, tanto en lo profesional y en lo personal. La inteligencia de sus comentarios y su respeto por las opiniones ajenas, aún en la disidencia. Nos quedarán grabados los aprendizajes compartidos que hicimos a lo largo de tantos años. Los lugares del mundo que descubrimos juntos. La sorpresa que compartíamos cada vez que Les Luthiers dada un nuevo salto y llegaba más y más lejos. Nos quedará el recuerdo de sus chistes cotidianos, rápidos y asombrosamente ingeniosos, listos para brindarnos una chispa de alegría en todo momento, en las buenas y en las malas», remarcaron.

«Nos quedarán tantas cosas de Marcos, que aun en medio de la tristeza y el dolor que estamos viviendo, no podemos dejar de agradecer a la vida, y de sentirnos privilegiados de haber recorrido con él todo este tramo del camino», concluyó el grupo.

«“Quise ser abogado, ingeniero, aviador, cowboy, benefactor de la humanidad, tenor de ópera, Tarzán, amante latino, futbolista y otras cosas más”, solía contar.con su clásico humor. 

Nacido el 25 de mayo de 1942 en la provincia de Santa Fe,  fue un locutor profesional, redactor publicitario, actor, humorista y uno de los grandes referentes de Les Luthiers durante más de 50 años. Su particular voz de narrador, y su ingenioso humor fueron las características principales con las que se lo recordará por siempre.

«En mi casa siempre se escuchaba música, a mi papá le encantaba. Cuando yo era chico, escuchábamos programas de radio de la colectividad italiana. Así conocí a varios tenores famosos, como Beniamino Gigli y Tito Schipa. Escuchábamos muchas canciones napolitanas, y también arias de ópera. Aquello fue para mí una primera aproximación a la música, con un gran disfrute.Por supuesto que también escuchábamos programas judíos. Los cantantes litúrgicos de sinagoga tenían una voz muy operística. Algunos eran fantásticos y a mi padre le encantaban. Durante mi infancia tuvimos algunos problemas económicos«, reveló en una entrevista.

La muerte de Marcos es la tercera que sufre Les Luthiers, tras la de Gerardo Masana en 1973, a los 36 años, y Daniel Rabinovich en 2015, cuando tenía 71.

«Mirando hacia atrás, podría decir que hicimos un humor lo suficientemente abstracto y sin localismos para que no tenga fecha de caducidad. Voy a ser inmodesto. Creo que inventamos un estilo. Sin ser una cosa de otro mundo, no nos parecemos a nadie. Chistes con conceptos, ese jugar con las palabras, ahí está nuestra originalidad. Algo eficaz para hacer reír a dos mil personas en un teatro con la historia absurda, por ejemplo, de un tipo que se duerme en la conferencia de un semiólogo».