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Comenzó el control de acceso a los estadio con DNI, sin problemas, con solo algunas quejas

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En el arranque del plan del Gobierno para terminar con los barras, el control del DNI generó leves demoras e impidió el ingreso de 5 hinchas.

“¿También había que traer análisis de sangre y de orina?”. La queja de una mujer de unos 45 años, en el control para ingresar a la platea Alcorta, en la esquina de Luna y Pedro Chutro, se escuchó cuando quedaba una media hora para el arranque del partido y agentes de la Prefectura Nacional le pedían a cada hincha su DNI.







Al igual que durante toda la noche, el público no sufrió demasiadas demoras y las incomodidades fueron más bien pocas, en la previa del partido entre Huracán y Quilmes.

La Policía detectó a cinco barras sobre los que pesa el derecho de admisión a las que les impidió el ingreso a la cancha y no se produjeron disturbios tras la primera prueba oficial del programa “Tribuna Segura” con el que el gobierno de Mauricio Macri busca erradicar a los barras bravas, un objetivo que no se pudo cumplir en las últimas 30 décadas y que a priori parece de difícil concreción.

Rodríguez Adami/Clarín

Hay que decirlo rápidamente. Fue un partido con una concurrencia que estuvo lejos de ser multitudinaria: unas 16 mil personas estuvieron en el Ducó.

La gran prueba de fuego de este fin de semana se dará mañana en la Bombonera, donde jugarán Boca y Belgrano seguramente con las tribunas llenas. Mañana también se repetirá la modalidad en Liniers, en el partido Vélez-Central, aunque también se esperan menos de 20 mil personas.

Con la presencia de agentes de la Prefectura Nacional, la Policía Federal y la Gendarmería Nacional, los controles fueron más estrictos en la entrada a la popular Ringo Bonavena, por donde ingresó la barra de Huracán. Allí fue donde más agentes hubo, pero la barra ocupó su lugar sin dificultades.

En el primer control, cada gendarme tuvo un celular, donde se les tomó a los hinchas el número de DNI (junto con el carnet de socio) o se escaneó. Si no registraban antecedentes penales, ni pedidos de captura o deuda en alimentos, se sometían a un cacheo policial.

A los que se olvidaron el DNI, que fueron pocos, les tomaron sus huellas digitales. si está todo bien pasan al control policial (cacheo) y luego de la entrada en la puerta de acceso.

En cada control hubo cámaras de la Policía Federal para filmar los ingresos a modo de testimonio para entregarle a la Justicia en caso de que se produjeran disturbios. Pero todo transcurrió en un marco de normalidad.

El encargado general del operativo fue Guillermo Madero, Director Nacional de Seguridad en Espectáculos Futbolísticos, quien monitoreó todo desde una oficina. “Estoy muy conforme y contento. La gente colaboró mucho al concurrir masivamente con su DNI y se sintió cuidada”.







El funcionario explicó que a los cinco barras que no pudieron ingresar se les labraron las contravenciones correspondientes y se fueron a sus casas. “Si reinciden en querer ingresar, pueden ser arrestados”, advirtió Madero.

Cuando se juntaba mucha gente, la Gendarmería buscaba disipar a la gente para que no se dificultaran los controles, lo que hizo que el ingreso resultara más bien fluido, aunque algo más lento que de costumbre. Por eso puede afirmarse que la prueba inaugural fue sin traumas pero con algunas quejas.

El plan del Gobierno para terminar con los barras consta de otras dos patas: en el Congreso espera su aprobación para antes de fin de año un proyecto de ley que endurece las penas y, cuando esa ley esté aprobada, el Estado tendrá las herramientas para aplicar el derecho de admisión a los barras, algo que hasta ahora es responsabilidad de los clubes.