La histórica fabricante argentina de neumáticos, propiedad de la familia Madanes Quintanilla, pone fin a 80 años de trayectoria industrial. La planta de Virreyes dejará de producir y la empresa liquidará su negocio, marcando un hito doloroso para la industria nacional.
En un comunicado que sacudió al sector productivo, la empresa Fate (Fábrica Argentina de Telas Engomadas) anunció este miércoles el cese total de sus actividades. La decisión implica el despido de sus 920 empleados, quienes, según informaron allegados a la firma, recibirán las indemnizaciones correspondientes.
Una decisión drástica tras ocho décadas
La compañía, que supo ser pionera en la fabricación de neumáticos radiales y una fuerte exportadora a mercados exigentes como Europa y Estados Unidos, justificó la medida aduciendo cambios en las condiciones del mercado que obligan a la firma a «encarar los desafíos futuros desde un enfoque diferente».
Sin embargo, el trasfondo de la crisis ya se había manifestado en mayo de 2024, cuando la empresa despidió a casi un centenar de operarios. En aquel entonces, Fate había advertido sobre una «sostenida pérdida de competitividad» provocada por una combinación de factores internos y externos:
- Abusiva carga impositiva.
- Restricciones cambiarias para el pago de insumos importados
El impacto en la industria nacional
Con el cierre de su planta en la localidad de Virreyes, partido de San Fernando, desaparece la primera gran compañía argentina que abandona la actividad en los últimos años. El Directorio de la firma destacó en su despedida su compromiso histórico: «Durante más de ochenta años generamos empleo de calidad, desarrollamos proveedores locales y exportamos tecnología».
La noticia genera una profunda preocupación en el entramado productivo, no solo por la pérdida de puestos de trabajo directos, sino por el impacto en toda la cadena de proveedores locales que abastecían a la gigante del neumático.
