Tras un extenso proceso de crisis financiera, la Justicia dictó la quiebra definitiva de Alimentos Refrigerados S.A. (ARSA), la empresa que operaba la línea de yogures, postres y flanes de Sancor. El cierre formaliza el despido de casi 400 trabajadores y el desmantelamiento de sus plantas productivas en Lincoln (Buenos Aires) y Monte Cristo (Córdoba).
El fin de un gigante de las góndolas
ARSA, que supo contar con una red logística de 165 distribuidores y abastecer a 70.000 comercios en todo el país, no pudo sortear el concurso de acreedores fallido iniciado en 2024. A pesar de los rumores de compra por parte de otros actores del sector, el salvataje nunca llegó.
La liquidación de la compañía deja un vacío en el mercado de productos icónicos como los postres Shimmy, cuya producción hoy se encuentra paralizada.
Retiro de maquinaria y deudas en dólares
El juez Federico Güerri, titular del Juzgado Comercial 29, autorizó recientemente el retiro de maquinaria clave de las plantas. Empresas como Tetra Pak reclamaron la devolución de 12 máquinas y denunciaron deudas por alquileres impagos que superan los 110.000 dólares.
Este retiro de activos complica cualquier posibilidad de reactivación futura y acelera el proceso de desguace de las instalaciones que alguna vez pertenecieron al Grupo Vicentin y, en su etapa final, a capitales vinculados a la láctea La Suipachense.
El reclamo de los trabajadores: Indemnizaciones urgentes
Ante la vulnerabilidad total, los operarios despedidos han iniciado presentaciones judiciales de «Pronto Pago Laboral Colectivo». El objetivo es cobrar de manera prioritaria:
- Indemnizaciones por antigüedad y preaviso.
- Salarios adeudados desde el inicio de la parálisis productiva.
- Aportes previsionales no depositados.
«El pronto pago actúa como una tutela de urgencia para mitigar el estado de desprotección de las familias que quedaron en la calle», sostienen los representantes legales de los trabajadores.
Alerta roja en el sector lácteo
La caída de ARSA no es un hecho aislado, sino el reflejo de una crisis sistémica en la industria. La situación se replica en otras firmas de peso:
- Lácteos Verónica: Trabajadores de las plantas en Santa Fe (Clason, Suardi y Lehmann) denuncian salarios adeudados desde diciembre y advierten por un posible vaciamiento que pone en riesgo 700 puestos de trabajo adicionales.
Los especialistas señalan que la combinación de una caída en el consumo interno, el aumento de costos logísticos y los desequilibrios en la cadena de pagos han creado un escenario de «tormenta perfecta» para las empresas medianas y grandes del sector.
