Lo que comenzó como una denuncia por explotación doméstica el año pasado, terminó de estallar esta tarde en Resistencia con un fuerte impacto político y social. Celestino «Tiso» Talavera, histórico referente piquetero de la provincia, se entregó junto a su pareja, Andrea Eugenia Leyes, en el Departamento de Investigaciones Complejas.
Ambos quedaron detenidos e incomunicados por orden de la Justicia Federal, acusados de presunta trata de personas con fines de explotación laboral.
La pareja decidió presentarse espontáneamente pasadas las 15 horas, luego de que trascendiera que el beneficio de la libertad —del cual gozaban desde el inicio de la instrucción— había sido revocado por el fiscal de la causa.
Antes de subir al patrullero que lo trasladaría a Medicina Legal, Talavera tuvo un último gesto desafiante: se detuvo frente a las cámaras y sostuvo la mirada, consciente del peso de la acusación que ahora enfrenta bajo los artículos 145 bis y ter del Código Penal.
El origen de este expediente es escalofriante. Una mujer denunció haber pasado casi cuatro años cautiva en la vivienda de la pareja, donde era obligada a realizar tareas de limpieza y cuidar a los hijos de Talavera sin percibir un solo peso de salario.
Según el relato de la víctima, su libertad estaba cercenada: aunque se le permitía salir para hacer las compras cotidianas en comercios de cercanía, el resto del tiempo permanecía bajo una vigilancia que le impedía abandonar su lugar de residencia de forma definitiva.
Tras ser notificados de su situación legal, la pareja quedó a disposición de la Justicia Federal de Resistencia. Este giro en la investigación marca un precedente importante en la provincia, donde la figura de Talavera fue durante décadas sinónimo de poder en las calles, pero que hoy queda bajo la lupa de una de las leyes más severas del sistema judicial argentino: la Ley 26.842 de Prevención y Sanción de la Trata de Personas.
