Tras una semana de agonía en el Hospital Perrando, falleció el joven de 28 años que recibió una descarga eléctrica en la avenida Castelli. La causa judicial fue recaratulada y se investigan las condiciones de seguridad laboral.
CUERPO DE LA NOTA:
La ciudad de Resistencia se encuentra de luto tras confirmarse el fallecimiento de Amadeo Maximiliano Fernández, el joven trabajador de 28 años que luchaba por su vida desde finales de abril. Fernández, conocido cariñosamente por sus allegados como «Toro», falleció en la Unidad de Terapia Intensiva del Hospital Perrando debido a las severas complicaciones derivadas de una descarga eléctrica de alta tensión.
El fatídico episodio ocurrió el pasado 29 de abril, cuando el joven se encontraba cumpliendo tareas de mantenimiento sobre un techo ubicado en la avenida Castelli al 3200. Según los reportes policiales y los peritajes iniciales, Fernández entró en contacto accidental con cables de alta tensión, lo que provocó una descarga fulminante que le ocasionó quemaduras de extrema gravedad en gran parte de su cuerpo.
A pesar del esfuerzo denodado del personal médico y de haber permanecido estable dentro de la criticidad de su cuadro durante siete días, su organismo no resistió las secuelas de las lesiones. La noticia de su deceso, ocurrido este jueves, generó una inmediata ola de consternación en la comunidad, que se tradujo en sentidos mensajes de despedida.
«Que en paz descanses amigo, abrazos de consolación a la familia», expresaron sus compañeros a través de las redes sociales. Otros mensajes destacaron su calidez humana y recordaron con profundo dolor su rol como padre y esposo, pidiendo fuerzas para su mujer e hijos en este difícil momento.
Giro en la investigación judicial
El desenlace fatal ha modificado el rumbo de la causa judicial. Lo que inicialmente se investigaba como un accidente laboral, ha sido recaratulado por la justicia chaqueña bajo la figura de «supuesto homicidio culposo». Los peritos buscan determinar ahora si existieron negligencias en las medidas de seguridad o responsabilidades de terceros en la prevención del siniestro.
El vacío que deja Amadeo «Toro» Fernández es profundo. Mientras su familia y amigos lo despiden con dolor, queda abierta una investigación que busca dar respuesta a una tragedia que, para muchos, pudo haberse evitado con los protocolos de protección adecuados para trabajos de alto riesgo eléctrico.
