El gobernador de la provincia del Chaco inauguró la restauración absoluta de un edificio histórico de más de un siglo de antigüedad. Con financiamiento internacional destrabado por la gestión actual, el Centro de Integración y Fortalecimiento Familiar «Dolores Moreyra» se consolida como un espacio modelo de contención y equidad social.
ISLA DEL CERRITO (Chaco). En un acto de profundo impacto comunitario para el desarrollo social del Nordeste, el gobernador Leandro Zdero encabezó este viernes la inauguración oficial de las refacciones integrales del Centro de Integración y Fortalecimiento Familiar (CIFF) N°24 «Dolores Moreyra».
La trascendental obra edilicia no solo representa el rescate de un valioso patrimonio arquitectónico con más de cien años de historia local, sino que dota a la Isla del Cerrito de una infraestructura pública de vanguardia, equipada con tecnología y mobiliario de primer nivel, diseñada específicamente para potenciar las políticas de protección y desarrollo de la primera infancia.
El proyecto, que demandó una rigurosa ingeniería administrativa para destrabar el flujo de financiamiento internacional proveniente del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), transforma radicalmente las capacidades de asistencia del Estado en el territorio.
Durante la ceremonia oficial, que contó con el acompañamiento del intendente local José Luis García, el ministro de Desarrollo Humano Diego Gutiérrez y el titular de la cartera de Infraestructura Hugo Domínguez, el primer mandatario provincial ratificó que la optimización de los recursos y la cercanía comunitaria constituyen los ejes transversales de su mandato político.
Durante su discurso ante las familias isleñas, Zdero enfatizó el desafío de consolidar una administración que traduzca las demandas sociales en soluciones concretas y duraderas.
El mandatario remarcó que gestionar y resolver los problemas cotidianos de la ciudadanía exige una labor diaria y comprometida, asegurando que intervenciones institucionales de esta envergadura devuelven la dignidad a los pueblos y generan una profunda felicidad al ver transformadas las realidades y los rostros de los hogares locales.
En paralelo al tradicional corte de cintas, el Ejecutivo provincial, mediante la acción territorial de la Fundación Soy Chaco, concretó la entrega de insumos, elementos esenciales y materiales de trabajo que aseguran la operatividad inmediata y la excelencia en el servicio del personal del CIFF.
Desde el punto de vista arquitectónico y funcional, la modernización del establecimiento abarcó una superficie de 250 metros cuadrados cubiertos y un entorno exterior completamente perimetrado de 500 metros cuadrados.
La nueva disposición espacial incluye la construcción y adecuación de cuatro salas pedagógicas independientes equipadas con sus propios núcleos sanitarios adaptados, un Salón de Usos Múltiples de alta funcionalidad totalmente equipado, una cocina industrial de última generación y áreas comunes estructuradas pedagógicamente para el resguardo y estimulación de hasta 80 niños en jornadas completas.
La institución, que en la actualidad brinda cobertura técnico-pedagógica, talleres formativos, monitoreo nutricional y controles de salud a 52 niños de la localidad, adquiere ahora una escala que le permitirá absorber de manera eficiente la demanda futura de la región.
El impacto social se vuelve prioritario al constatar que la mayoría de la matrícula actual pertenece a sectores de familias en situación de vulnerabilidad económica y social. Mediante un esquema de articulación permanente con efectores de salud pública y establecimientos educativos, el renovado centro se posiciona como el núcleo fundamental para garantizar la equidad, la estimulación temprana y el bienestar social en este histórico rincón de la geografía chaqueña.
