PRONÓSTICO EXTENDIDO

La estrategia electoral de Javier Milei: entre la tregua con gobernadores y el dilema de las PASO

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Ante la proximidad del nuevo calendario electoral, el Gobierno nacional ha comenzado a desplegar una táctica de seducción hacia los mandatarios provinciales, buscando blindarse frente a las urgencias de una gestión que enfrenta desafíos en las encuestas y un complejo escenario de desdoblamientos en los distritos locales.

La Casa Rosada, consciente de que los próximos comicios funcionarán como un termómetro político decisivo, busca evitar a toda costa una seguidilla de derrotas anticipadas que pudiera debilitar su posición de cara a la elección presidencial de octubre.

El núcleo de esta nueva «pax» con los gobernadores reside en la necesidad de evitar el efecto arrastre de una posible caída en las provincias sobre la candidatura nacional del oficialismo. La relación entre Milei y los jefes territoriales atraviesa un momento de recalibración, donde se barajan desde la habilitación de colectoras hasta el compromiso tácito de no presentar competidores libertarios en territorios donde los mandatarios locales buscan consolidar su poder.

Este acercamiento busca frenar el impacto de los comicios desdoblados —como los previstos en Tucumán, Jujuy, Misiones y San Luis, entre otros— que, de producirse un resultado adverso para La Libertad Avanza, dejarían al oficialismo en una posición de vulnerabilidad política antes de la definición central.

En paralelo, en los despachos oficiales comienza a cobrar fuerza el dilema sobre el futuro de las Primarias, Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO). Históricamente, estas elecciones han operado como una virtual primera vuelta que condiciona el comportamiento del electorado en la instancia general.

La experiencia reciente, tanto en el ascenso del propio Milei en 2023 como en las derrotas tácticas que funcionaron como alertas tempranas para el Gobierno, pone en duda si la eliminación del mecanismo resulta realmente conveniente.

En un contexto donde la contienda se encamina a ser un plebiscito sobre el «miedo a la continuidad» versus el «miedo al retorno del pasado», la PASO podría actuar como una herramienta de medición necesaria para una fuerza que necesita capitalizar cada avance electoral.

El gran signo de interrogación de este proceso sigue siendo la provincia de Buenos Aires, el territorio clave donde Axel Kicillof debe definir el calendario electoral. La decisión del mandatario bonaerense sobre el desdoblamiento no solo determinará la dinámica de su propia reelección, sino que marcará el ritmo de toda la disputa nacional.

Mientras tanto, la Casa Rosada apuesta a una compleja arquitectura de acuerdos y pragmatismo político, intentando que el mapa provincial no se convierta en un lastre que termine por condicionar sus ambiciones de permanencia en el poder hacia el 2027.