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Gripe H3N2: síntomas, diferencias con un resfrío y cuándo consultar al médico

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La influenza A H3N2 es actualmente el virus respiratorio con mayor circulación en Argentina. Conocé cuáles son sus síntomas, cómo distinguirla de un resfrío común y qué medidas ayudan a prevenir el contagio.

La influenza A (H3N2), conocida popularmente como «supergripe», es actualmente el virus respiratorio con mayor circulación en Argentina, según el último Boletín Epidemiológico Nacional del Ministerio de Salud.

Aunque comparte algunos síntomas con el resfrío común, los especialistas advierten que la gripe H3N2 suele presentarse con mayor intensidad y puede generar complicaciones, especialmente en personas mayores, embarazadas, niños pequeños y pacientes con enfermedades crónicas.

¿Cuáles son los síntomas de la gripe H3N2?

Los síntomas suelen aparecer de manera repentina y pueden incluir:

  • Fiebre alta (38 °C o más).
  • Dolor de cabeza intenso.
  • Dolores musculares.
  • Cansancio o fatiga marcada.
  • Debilidad.
  • Tos persistente.
  • Dolor de garganta.
  • Congestión nasal.

¿Cómo diferenciarla de un resfrío?

La principal diferencia está en la intensidad de los síntomas.

Resfrío común

  • Congestión nasal y estornudos frecuentes.
  • Dolor de garganta leve.
  • Malestar moderado.
  • Fiebre poco frecuente o leve.
  • Evolución gradual.

Gripe H3N2

  • Fiebre alta.
  • Dolores musculares intensos.
  • Fatiga importante.
  • Tos persistente.
  • Inicio repentino de los síntomas.
  • Mayor riesgo de complicaciones en personas vulnerables.

¿Cómo prevenir el contagio?

Para reducir el riesgo de infección, los especialistas recomiendan:

  • Lavarse las manos con frecuencia.
  • Ventilar los ambientes.
  • Cubrirse la boca y la nariz al toser o estornudar.
  • Evitar el contacto cercano con personas con síntomas respiratorios.
  • Mantener al día la vacunación antigripal.

¿Cuándo consultar al médico?

Es importante buscar atención médica si aparecen señales de alerta como:

  • Dificultad para respirar.
  • Fiebre alta que no disminuye.
  • Dolor o presión en el pecho.
  • Mareos o confusión.
  • Empeoramiento repentino de los síntomas.

La mayoría de los casos evoluciona favorablemente con reposo e hidratación, pero una consulta médica oportuna puede ayudar a prevenir complicaciones, especialmente en los grupos de mayor riesgo.