PRONÓSTICO EXTENDIDO

Malvinas: el crudo relato de un soldado chaqueño que fue prisionero (video)

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Una historia de valentía, dolor y una incansable búsqueda de justicia une a la localidad chaqueña de Presidencia Roque Sáenz Peña con las frías tierras de nuestras Islas Malvinas.

Aquel 1 de julio de 1982, en una cama del Hospital Militar de Campo de Mayo, el periodista Enrique Mancini (de la entonces señal ATC) registraba un testimonio que hoy, décadas después, sigue siendo una prueba fundamental de las violaciones a los derechos humanos cometidas por las fuerzas británicas. El entrevistado era el Soldado Conscripto clase 1962 Raúl Américo Vallejos, un saenzpeñense que integró el Primer Grupo de Tiradores (Equipo A, 3.ª Sección, Compañía B) del Regimiento de Infantería 12 de Mercedes, Corrientes.

Obligados a trasladar explosivos bajo custodia enemiga

Vallejos fue tomado prisionero por las tropas inglesas tras combatir valientemente en la histórica Batalla de Pradera del Ganso (Goose Green) el 28 de mayo de 1982.

Apenas unos días después, el 1 de junio, comenzó la pesadilla que marcaría su vida para siempre. Mientras permanecía en cautiverio bajo las órdenes del subteniente Leonardo Durán, las fuerzas militares británicas obligaron a los soldados argentinos a realizar tareas de traslado de material explosivo y municiones, una actividad extremadamente peligrosa y terminantemente prohibida para prisioneros de guerra.

Durante esa forzada labor, una devastadora explosión sacudió el lugar. En el acto perdieron la vida los soldados conscriptos:

  • Jorge Martín Flores
  • Rafael Barrios
  • José Ramón Ferraú

Una presunta ejecución en el campo: Según revelaron los testimonios de los sobrevivientes argentinos, el soldado Ferraú —quien había resultado gravemente herido por una granada de fósforo blanco durante el estallido— habría sido ejecutado en el lugar por un oficial británico.

Las secuelas físicas y una causa judicial que sigue abierta

El saenzpeñense Raúl Vallejos sobrevivió al estallido, pero sufrió heridas gravísimas que le costaron la amputación de una de sus piernas. El héroe chaqueño debió permanecer alrededor de veinte meses internado para lograr su recuperación. Hoy en día, convive con las secuelas de aquella tragedia: camina con muletas, padece una severa pérdida de audición y presenta una deformación permanente en los dedos de una de sus manos.

Estos aberrantes hechos fueron denunciados formalmente como una grave violación de los artículos 13 y 14 de la Tercera Convención de Ginebra, los cuales garantizan el trato humanitario, la protección física y la dignidad de los prisioneros de guerra, prohibiendo expresamente utilizarlos para labores peligrosas como el manejo de explosivos.

El laberinto legal en busca de justicia

A pesar del paso de los años, la herida sigue abierta también en los tribunales:

  • Causa abierta: La investigación judicial se inició en el año 1999 y, al día de hoy, continúa activa en el Juzgado Federal de Río Grande, en Tierra del Fuego.
  • El desafío internacional: Para que las denuncias puedan alcanzar e imputar formalmente al Estado británico, existen dos caminos complejos: que la República Argentina eleve el caso ante un tribunal internacional, o bien que los propios veteranos de guerra promuevan la demanda ante la justicia del Reino Unido y, eventualmente, ante el Tribunal Europeo de Derechos Humanos con sede en Estrasburgo, Francia.

La historia de Raúl Américo Vallejos es el reflejo del sacrificio de toda una generación de jóvenes chaqueños que lo dieron todo en las islas, y cuyo reclamo de justicia y soberanía sigue más vigente que nunca.