La investigación judicial por el fallecimiento de Fernanda entró en una fase de definiciones técnicas tras conocerse dos novedades de peso en el expediente. Este martes 31 de marzo, una vez concluidos los exámenes forenses de rigor, se procedió a la cremación del cuerpo de la joven, mientras que la fiscalía aguarda para la próxima semana los resultados del peritaje informático sobre su teléfono celular, una pieza que se considera fundamental para reconstruir la trama de sus últimas horas.
Aunque la hipótesis principal que manejan los investigadores se orienta hacia una autodeterminación mediante el uso de una sábana, la Justicia mantiene la cautela a la espera del informe final de la autopsia, un documento que podría demorar entre diez y quince días más.
Este análisis será determinante para ratificar la mecánica del deceso y descartar definitivamente la intervención de terceros.
En paralelo, la fiscalía ha puesto el foco en el entorno y el historial clínico de la joven. Se solicitó formalmente un informe de salud mental al centro asistencial donde Fernanda recibía atención, buscando dar sustento a la declaración de su madre.
Según el testimonio materno, la joven atravesaba un cuadro depresivo agudo que se habría visto agravado tras un conflicto reciente con un grupo de compañeros.
El proceso sumó además una nueva figura jurídica con la presentación de un abogado como querellante, quien tendrá acceso a las fojas del expediente y podrá proponer medidas de prueba.
Por su parte, el Juez de Garantías interviniente analiza autorizar nuevos peritajes sobre otros dispositivos móviles vinculados al círculo cercano de la víctima, en un intento por esclarecer si existieron factores externos que influyeron en el desenlace.
Con la prueba física ya inexistente tras la cremación, el éxito del caso reside ahora en la huella digital y los testimonios que logren incorporarse a la causa.
