PRONÓSTICO EXTENDIDO

Crisis diplomática: Argentina expulsa al máximo representante de Irán tras declararlo «persona non grata»

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En un movimiento que marca el punto más crítico de las relaciones bilaterales en décadas, el Gobierno de Javier Milei anunció este jueves la expulsión de Mohsen Soltani Tehrani, encargado de negocios y máximo representante diplomático de la República Islámica de Irán en Buenos Aires. La medida otorga al funcionario un plazo improrrogable de 48 horas para abandonar el territorio nacional.

La decisión, comunicada oficialmente por la Cancillería argentina, se sustenta en el Artículo 9 de la Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas. Según el Palacio San Martín, esta determinación responde directamente a un comunicado emitido recientemente por Teherán, el cual contenía «acusaciones falsas, ofensivas e improcedentes» contra las más altas autoridades del Estado argentino.

Un alineamiento geopolítico sin precedentes

Este quiebre diplomático no es un hecho aislado, sino la culminación de una escalada de tensiones que se aceleró tras la reciente decisión de Argentina de declarar a la Guardia Revolucionaria iraní como una organización terrorista.

Esta medida, sumada al firme alineamiento de la administración de Milei con Estados Unidos e Israel, ha posicionado a la Argentina en la vereda opuesta del régimen persa en el actual tablero del conflicto en Medio Oriente.

Desde Teherán, la respuesta no se hizo esperar. El Ministerio de Asuntos Exteriores de Irán calificó las acciones argentinas como un «grave error de cálculo» y advirtió que Buenos Aires se encuentra «del lado equivocado de la historia».

Previamente, el régimen de Mojtaba Jamenei ya había tildado al gobierno de Milei de «enemigo» debido a su apoyo explícito a las operaciones militares contra sus aliados regionales.

El fin de una era de distensión

Las credenciales de Soltani Tehrani habían sido aceptadas en diciembre de 2021 bajo la gestión de Alberto Fernández, en un periodo donde la relación buscaba mantener canales mínimos de diálogo pese a las deudas históricas por los atentados en suelo argentino. Sin embargo, con el cambio de gestión, la retórica ha pasado de la frialdad diplomática a la confrontación directa.

Con la salida del encargado de negocios, la representación iraní en el país queda prácticamente acéfala, lo que reduce los vínculos bilaterales a su mínima expresión técnica.

Esta medida refuerza la nueva doctrina de política exterior argentina, que prioriza la seguridad nacional y la alianza estratégica con las potencias occidentales frente a lo que el Ejecutivo denomina «regímenes autoritarios».