PRONÓSTICO EXTENDIDO

Crisis en la Iglesia: grupo tradicionalista desafía al Papa y ordena cuatro obispos pese a la advertencia de excomunión

Compartir en mis redes:

La Fraternidad Sacerdotal San Pío X consumó en Suiza un acto que el Vaticano califica como cismático. El Papa León XIV había solicitado formalmente desistir de la ceremonia, que profundiza la fractura más grave con el sector tradicionalista desde 1988.

La Fraternidad Sacerdotal San Pío X (SSPX), agrupación tradicionalista conocida popularmente como lefebvrista, formalizó este miércoles un abierto desafío a la Santa Sede al consagrar a cuatro nuevos obispos sin el mandato ni la autorización del papa León XIV. La ceremonia, celebrada en el seminario de la organización en Écône, Suiza, no solo ignora la autoridad papal, sino que conlleva, conforme al derecho canónico, la excomunión automática tanto para quienes ordenaron como para los consagrados.

El acto, que reunió a miles de fieles provenientes de diversas partes del mundo, fue conducido bajo la liturgia previa al Concilio Vaticano II. Desde la organización justificaron la medida como una decisión necesaria para preservar su actividad episcopal, argumentando un supuesto «estado de necesidad» ante la disminución de sus obispos activos.

«Consideramos que es un deber sagrado hacia la Santa Iglesia proceder con la consagración de obispos que sean enteramente fieles a su tradición», comunicaron desde la Fraternidad durante el inicio de la misa.

La tensión entre la SSPX y el Vaticano alcanzó un punto crítico en las horas previas al evento. El papa León XIV, quien ha priorizado la unidad eclesiástica durante su pontificado, dirigió una carta personal al superior general del grupo, Davide Pagliarani, exhortándolo con firmeza a evitar la ruptura. «Les ruego y les pido con todo el corazón: ¡vuelvan sobre sus pasos!», expresó el pontífice, calificando el procedimiento como un «acto cismático» y advirtiendo sobre la gravedad de atentar contra la unidad de la Iglesia.

A pesar de los intentos de mediación, la dirección de la Fraternidad sostuvo su postura mediante una homilía en la que negaron una ruptura intencionada con la institución, argumentando que su proceder nace del amor a la doctrina tradicional. No obstante, expertos en derecho canónico y teología coinciden en que la desobediencia explícita al mandato papal fractura el vínculo con la Santa Sede.

El evento guarda un paralelismo histórico con las consagraciones de 1988 realizadas por el arzobispo Marcel Lefebvre, que también derivaron en excomuniones inmediatas. Esta nueva crisis pone en una situación de incertidumbre los acercamientos alcanzados en años anteriores, cuando desde el Vaticano se habían reconocido la validez de los sacramentos celebrados por este grupo.

Si bien la excomunión opera de manera automática según el derecho eclesiástico sin necesidad de un decreto adicional, la Santa Sede mantiene, por ahora, una postura de prudencia, dejando abierta la posibilidad de futuros canales de diálogo que permitan una eventual reconciliación.