Bombardeados objetivos estratégicos en Caracas, La Guaira y Aragua mientras el régimen decreta la movilización general y el estado de Conmoción Exterior.
Estados Unidos lanzó en la madrugada del sábado 3 de enero un ataque militar a gran escala contra Venezuela que, según afirmó el propio Donald Trump, culminó con la captura del dictador Nicolás Maduro y su extracción del país junto a su esposa.
El presidente estadounidense aseguró en redes sociales que la operación se ejecutó «con éxito» y «en conjunción con fuerzas del orden de Estados Unidos», y anunció una comparecencia pública horas después en Mar-a-Lago.
Según fuentes conocedoras de la operación, la detención fue ejecutada por la Fuerza Delta (Delta Force), una unidad de élite del Ejército de EE.UU. especializada en operaciones de captura de alto valor y responsable, entre otras, de la misión de 2019 que acabó con el líder del Estado Islámico, Abu Bakr al-Baghdadi.
Los ataques de EE.UU. en Venezuela comenzaron alrededor de las dos de la madrugada, hora local, y marcaron un punto de no retorno en el enfrentamiento entre Washington y el régimen chavista. A partir de las 02:00 (las 07:00 en España), se registraron múltiples detonaciones y el sobrevuelo de aeronaves sobre Caracas y otros puntos del país, con columnas de humo visibles desde distintos sectores de la capital.
Testigos relataron ruidos intensos, vuelos a baja altura y sacudidas que se sintieron en barrios enteros de la ciudad. Al filo de las 03:00 hora de Washington (09:00 en España), un portavoz de la presidencia estadounidense confirmó que Trump había dado la orden de ataque, una decisión adoptada días antes de Navidad.
En su mensaje, Trump sostuvo que la operación se dirigió contra el liderazgo del régimen venezolano y avanzó que se ofrecerían más detalles en una comparecencia oficial.
En ese mismo texto, el presidente estadounidense apuntó a una acción destinada a capturar al dictador imputado, más que a un acto de guerra convencional. El Gobierno estadounidense no ha precisado por ahora el paradero de Maduro ni ha confirmado formalmente su detención por otros canales, mientras que desde Caracas no ha habido reconocimiento alguno de esa versión, más allá de un comunicado difundido por escrito.
El secretario de Estado, Marco Rubio, aseguró en la madrugada de este sábado que no se prevén nuevas acciones militares en Venezuela tras la detención de Maduro.
Según trasladó Rubio a varios senadores, el objetivo de la operación quedó cumplido con el arresto del dirigente venezolano para que sea juzgado en territorio estadounidense por cargos penales.Rubio explicó que la actuación militar desplegada durante la noche tuvo un carácter limitado y estrictamente operativo, y se concentró en proteger y garantizar la seguridad de los efectivos encargados de ejecutar la orden de arresto.
La acción, subrayó el secretario de Estado, no respondía a una escalada bélica ni a una campaña prolongada, sino a la necesidad de asegurar la detención sin poner en riesgo a las fuerzas estadounidenses sobre el terreno.
A Maduro se le acusa en Estados Unidos de varios delitos graves. Fue imputado en 2020 por un tribunal federal de Nueva York por narcoterrorismo, conspiración para importar cocaína a Estados Unidos y colaboración con organizaciones criminales. La acusación sostiene que formó parte de una estructura que utilizó el narcotráfico como arma política y que trabajó con carteles para inundar el mercado estadounidense de cocaína, incluida cocaína adulterada con fentanilo.
Washington le atribuye además vínculos con el llamado Cartel de los Soles y con la organización criminal Tren de Aragua, designada por EE.UU. como grupo terrorista.
Poco después de iniciarse los bombardeos, el régimen venezolano difundió un comunicado en el que denunció lo que calificó de «gravísima agresión militar» atribuida directamente a EE.UU. Aseguró que los ataques afectaron a zonas civiles y militares de Caracas y a los estados Miranda, Aragua y La Guaira, y los presentó como una «violación flagrante» de la Carta de las Naciones Unidas y de la soberanía del país.

Ataque de EE.UU. a Venezuela
Posibles bombardeos de EE.UU.
Caracas
Lugares de interés
VENEZUELA
Mar Caribe
Puerto
Guaira
Aeropuerto
de Higuerote
Caracas
Aragua
Palacio
de Miraflores
Base aérea
La Carlota
Palacio
Federal
Legislativo
La Casona
(Residencia
de Maduro)
Caracas
Fuerte Tiuna
Ofinina militar
El Hatillo
Fuente: Elaboración propia / ABC
«Apoderarse de los recursos estratégicos»
El texto del régimen sostuvo que el objetivo real del ataque es «apoderarse de los recursos estratégicos de Venezuela, en particular de su petróleo y minerales», e imponer por la fuerza un cambio de régimen. «No lo lograrán», afirmó el comunicado, que reivindicó la legitimidad del Gobierno chavista y el derecho del país a decidir su destino tras más de dos siglos de independencia.
Se trata de una operación sin precedentes en América Latina porque rompe con décadas de contención militar directa de EE.UU. en la región y se produce sin una guerra declarada, sin mandato internacional y sin autorización explícita del Capitolio. A diferencia de intervenciones anteriores, como la invasión de Panamá en 1989, no se enmarca en un conflicto armado abierto ni en una operación formal de ocupación, sino en una campaña presentada por Washington como antidroga y antiterrorista que ha derivado en ataques directos sobre el territorio de un Estado soberano.
Las explosiones se concentraron en enclaves militares clave. Testigos confirmaron impactos en La Carlota y en Fuerte Tiuna. La Carlota es la base aérea Generalísimo Francisco de Miranda, en el este de Caracas, y alberga unidades de la Aviación del Ejército y otras instalaciones estratégicas. Fuerte Tiuna, también objetivo de los ataques, es el principal complejo militar del país y concentra el Ministerio de Defensa, comandos del Ejército, unidades blindadas y centros de mando.
Según información recabada en el país, también fueron alcanzados el puerto de La Guaira, principal terminal marítima de Caracas, y el aeropuerto de Higuerote, al este de la capital. Los impactos se concentraron en infraestructuras estratégicas, en una operación que apunta a degradar las capacidades de mando, control y logística del régimen.
Vecinos de las zonas afectadas describieron explosiones «ensordecedoras» y columnas de humo saliendo de al menos uno de los hangares de La Carlota. En distintos sectores de la ciudad, incluidos barrios cercanos a instalaciones militares, se registraron apagones tras los ataques. Residentes de varios distritos salieron a la calle tras las detonaciones, mientras continuaban los sobrevuelos de aeronaves. Vídeos difundidos posteriormente en redes sociales mostraban incendios y explosiones en distintos puntos de Caracas.
La circulación de varios vídeos apunta además a que en algunos puntos se habrían empleado helicópteros en la operación, presuntamente vinculados a unidades de fuerzas especiales. De confirmarse, ello sugeriría una presencia muy limitada de efectivos militares o de inteligencia de EE.UU. sobre el terreno, con funciones de apoyo y coordinación. Un despliegue de ese tipo implicaría la neutralización o interferencia de los sistemas de radar venezolanos y la activación de dispositivos de rescate en alerta, preparados para intervenir en caso de incidente con aeronaves o tripulaciones.
Reacciones
Tras conocerse las explosiones, el presidente de Colombia, Gustavo Petro, afirmó que Caracas estaba siendo bombardeada, aseguró que se trataba de «ataques con misiles» y pidió una reacción inmediata de la comunidad internacional, solicitando la convocatoria urgente de la Organización de Estados Americanos y de las Naciones Unidas.
Desde Cuba, el presidente Miguel Díaz-Canel Bermúdez denunció en redes sociales «el criminal ataque de EE.UU. contra Venezuela» y reclamó una condena urgente de la comunidad internacional por lo que calificó de «terrorismo de Estado contra el valiente pueblo venezolano y contra Nuestra América».
La ofensiva se produce tras una escalada sostenida de presión política y militar de EE.UU. contra el Ejecutivo de Maduro. En semanas recientes, la Administración Trump había reiterado públicamente la posibilidad de operaciones en tierra dentro de Venezuela, en paralelo a un amplio despliegue militar en la región.
Trump había instado desde agosto a Maduro y a su entorno a abandonar el poder, acusándolos de narcotráfico, terrorismo y de provocar una oleada migratoria masiva hacia EE.UU. El dirigente venezolano y varios de sus colaboradores están imputados en tribunales estadounidenses por delitos de narcotráfico. En su primer mandato, en 2019, Trump apoyó un pronunciamiento fallido contra Maduro y mantuvo un embargo sobre el crudo venezolano hasta su salida de la Casa Blanca en 2020. Más recientemente, Washington acusó al régimen de haber manipulado las elecciones de 2024.
Según fuentes estadounidenses, la orden de atacar fue adoptada con varios días de antelación. La opción de un golpe en tierra se discutió ya en torno a la Navidad, pero quedó aplazada por otras prioridades operativas del Pentágono y por condiciones meteorológicas adversas. El mando militar aguardó finalmente una ventana considerada óptima para garantizar el éxito de la operación.
EE.UU. ha anunciado un bloqueo del petróleo venezolano, ha ampliado las sanciones y ha ejecutado más de dos docenas de ataques contra embarcaciones que, según Washington, estaban vinculadas al narcotráfico en el Caribe y el Pacífico. El antecedente inmediato fue una operación encubierta revelada de forma fragmentada a finales de diciembre, cuando Trump aludió a una explosión en una instalación portuaria venezolana utilizada para cargar droga en barcos. Días después, fuentes estadounidenses confirmaron que la C.I.A. había ejecutado un ataque con dron contra un muelle en la costa del país, sin víctimas y con daños materiales.
Desde septiembre de 2025, Trump ha llevado a cabo al menos 30 ataques contra embarcaciones que identifica como vinculadas al narcotráfico, con más de un centenar de muertos según cifras oficiales estadounidenses, en paralelo al refuerzo militar y a nuevas sanciones, incluidas medidas contra el programa de drones de origen iraní utilizado por las Fuerzas Armadas venezolanas.
En su respuesta, el régimen chavista anunció tras su captura la activación de todos los planes de defensa nacional y la firma de un decreto que declara el estado de Conmoción Exterior en todo el territorio, para «proteger los derechos de la población, garantizar el funcionamiento de las instituciones y pasar de inmediato a la lucha armada».
En el plano internacional, ordenó presentar denuncias ante la ONU, la CELAC y el Movimiento de Países No Alineados, invocó el artículo 51 de la Carta de las Naciones Unidas para reservarse el derecho a la legítima defensa y llamó a los países de América Latina y el Caribe a la «solidaridad activa».
El comunicado oficial se cerró con una cita de Hugo Chávez: «ante cualquier circunstancia de nuevas dificultades, la respuesta de todos los patriotas es unidad, lucha, batalla y victoria».
