El texto otorga amplios poderes a las fuerzas de seguridad, habilita detenciones en todo el país y permite suspender derechos fundamentales como la reunión y la protesta.
El dictador derrocado de Venezuela, Nicolás Maduro, compareció este lunes ante un tribunal federal de Nueva York en una audiencia inicial marcada por un fuerte despliegue de seguridad, declaraciones fuera de protocolo y un clima de tensión tanto dentro como fuera de la sala.
El líder chavista se declaró “no culpable” de los cargos federales por narcotráfico y delitos con armas. La audiencia se extendió por unos 40 minutos.
En varias ocasiones, el juez Alvin Hellerstein lo interrumpió para limitar sus intervenciones al marco estrictamente judicial, recordándole que habría instancias posteriores para exponer sus argumentos.
Durante el procedimiento, el dictador chavista tomó notas de forma constante y habló únicamente en español, mientras seguía la traducción a través de auriculares. A su lado se encontraba su esposa, Cilia Flores, quien permaneció en silencio durante gran parte de la sesión, sentada junto a uno de los abogados defensores.
Dos alguaciles federales se ubicaron detrás de la pareja, sin armas visibles. En el exterior del tribunal, la jornada estuvo acompañada por protestas y un amplio operativo policial.
Mientras un grupo de manifestantes expresaron su rechazo a la operación estadounidense, otros celebraron la captura de Maduro.
Detención de Periodistas
El Sindicato Nacional de Trabajadores de Prensa (SNTP) de Venezuela denunció que este lunes la detención de 14 periodistas por parte de las fuerzas de seguridad en medio de la jura de Delcy Rodríguez como presidenta interina del país. El gremio señaló que, aunque algunos comunicadores fueron liberados, todavía hay reporteros cuyo paradero se desconoce.
La mayoría de los arrestos se produjo en los alrededores de la Asamblea Nacional, mientras cubrían la sesión legislativa. La organización sindical detalló que se trató de detenciones realizadas en plena calle y vinculadas directamente con la cobertura de la asunción de Rodríguez.
“Confirmamos la liberación de cinco de los periodistas detenidos durante la cobertura de la sesión de instalación de la Asamblea Nacional”, indicó el SNTP en un comunicado difundido en su cuenta de X.
“Otros siguen presos o desaparecidos, sin que sus familiares ni las organizaciones tengamos información del paradero”, agregó el sindicato.
La escalada contra la prensa se da en un contexto ya marcado por la vigilancia y la censura sobre los medios. La periodista Adriana Núñez Rabascall describió que el trabajo en las calles de Caracas se desarrolla bajo un clima de controles constantes y advertencias por parte de organismos de seguridad.
La cronista señaló en diálogo con la señal TN que al llegar el domingo a la capital venezolana percibió inicialmente una calma relativa y menos presencia policial, pero esa sensación se diluye frente a los relatos de sus colegas y las intervenciones directas de los servicios de inteligencia.
Según la reportera, muchos periodistas optan por evitar coberturas que puedan entrar en conflicto con las autoridades por temor a represalias.
La periodista también denunció episodios en los que fuerzas de seguridad y grupos vinculados al oficialismo revisaron teléfonos celulares y obligaron a borrar material periodístico obtenido durante las coberturas.
“Conozco casos en los que directamente les hicieron borrar lo grabado”, advirtió, en línea con las denuncias de censura y destrucción de registros informativos.
