La proliferación de focos infecciosos en la capital chaqueña continúa generando un profundo malestar en las barriadas populares. En las últimas horas, un grupo de vecinos de Resistencia alzó la voz para denunciar la existencia de un macrobasural clandestino que avanza sin control sobre el espacio público, provocando una situación de emergencia ambiental que pone en serio riesgo la salud de las familias de la zona.
Con desesperación, los damnificados aseguran que la acumulación de desperdicios en descomposición y las constantes quemas intencionales generaron un aire enrarecido que hace que en el lugar «no se pueda respirar».
La problemática, que ya fue reportada ante las autoridades municipales sin obtener respuestas concretas hasta el momento, no solo atenta contra la estética urbana, sino que se convirtió en un verdadero foco de atracción para roedores, alimañas e insectos vectores de enfermedades crónicas.
Quienes conviven a diario con este basural a cielo abierto expresaron que el olor nauseabundo es constante y se torna insoportable durante las jornadas de altas temperaturas o cuando el viento arrastra las emanaciones directamente hacia el interior de las viviendas circundantes.
El origen de este vertedero ilegal responde a una dinámica que se repite en distintos puntos de la ciudad, donde vehículos particulares, carros tracción a sangre y camiones de procedencia desconocida aprovechan la falta de controles y la ausencia de luminarias para descargar toneladas de residuos domiciliarios, restos de poda, escombros e incluso desechos biológicos de alta peligrosidad.
Esta situación se ve agravada por las deficiencias crónicas en el servicio regular de recolección de residuos, un factor que empuja a la acumulación y fomenta que personas ajenas al barrio sigan consolidando el espacio como un depósito de descarte habitual.
Frente a este escenario de abandono, la comunidad afectada exige la intervención inmediata de la Municipalidad de Resistencia y de la Subsecretaría de Ambiente de la provincia. Entre los pedidos urgentes se destaca la necesidad de un operativo integral de erradicación mediante maquinaria pesada, la colocación de cartelería disuasiva y la implementación de guardias urbanas que sancionen severamente a quienes arrojen basura.
Los vecinos advirtieron que la situación ya excedió el límite de lo tolerable y que, de no mediar una solución sustentable a corto plazo, profundizarán las medidas de fuerza en la vía pública para visibilizar el reclamo y resguardar la salud de los niños y adultos mayores del sector.
