PRONÓSTICO EXTENDIDO

El entorno de Milei evalúa la salida de Manuel Adorni tras el desplome de la imagen oficial

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El desgaste patrimonial y los recientes escándalos cercan al Jefe de Gabinete. En Olivos ya barajan cuatro nombres para su reemplazo, mientras el «karinismo» gana terreno en la toma de decisiones estratégicas.

El protocolo del «silencio» anticipa cambios profundos en el Ejecutivo

BUENOS AIRES. El clima en la Quinta de Olivos se ha vuelto espeso para la jefatura de Gabinete. Lo que comenzó como rumores aislados se ha transformado en una discusión abierta dentro del círculo íntimo del Gobierno: la continuidad de Manuel Adorni está bajo revisión técnica y política.

El diagnóstico que manejan los asesores más cercanos a la Secretaria General de la Presidencia, Karina Milei, es lapidario: el desgaste de la figura del Jefe de Gabinete está comenzando a perforar el núcleo duro de la imagen positiva del presidente Javier Milei.

Las alarmas se encendieron tras conocerse sondeos que ubican la aprobación presidencial en una franja de entre el 33 y 37%, con una negativa que roza los 60 puntos.

En el Ejecutivo vinculan esta caída directamente al alto perfil de Adorni y a las sucesivas revelaciones sobre su estilo de vida, el uso de aeronaves privadas y las presuntas irregularidades en la evolución de su patrimonio, sumado a los negocios que salpican a la consultora de su entorno familiar.

Las cinco fases del «Protocolo Libertario»

Analistas internos advierten que Adorni ha ingresado en la cuarta fase del protocolo de crisis del oficialismo. Tras las etapas de desmentida, denuncia de operaciones mediáticas y defensa cerrada, ha llegado el silencio.

Hoy, el apoyo público de sus pares ha desaparecido, dejando paso a cuestionamientos en privado. La quinta y última fase —la de «soltar la mano»— parece ser solo cuestión de tiempo.

El tablero de reemplazos: los cuatro nombres en danza

Ante la inminencia de un enroque, en los pasillos de Balcarce 50 resuenan cuatro perfiles con distintos pesos políticos:

  1. Martín Menem: El actual presidente de la Cámara de Diputados surge como una opción de peso institucional. Su salida del Congreso obligaría a un reordenamiento legislativo donde Sebastián Pareja asoma como posible sucesor en la presidencia de la Cámara Baja.
  2. Diego Santilli: Representa la pata de apertura hacia el PRO. Si bien no goza de la confianza ciega del ala «pura» libertaria, su alineamiento con Karina Milei lo posiciona como un gestor con experiencia, aunque su designación podría tensar la interna por la futura gobernación de Buenos Aires.
  3. Sandra Pettovello: La ministra de Capital Humano cuenta con la lealtad absoluta del Presidente. Sin embargo, su perfil confrontativo y las constantes purgas en su propia cartera generan dudas sobre su capacidad para coordinar y dar cohesión a todo el cuerpo de ministros.
  4. Pilar Ramírez: La legisladora porteña representa la opción de máxima confianza para el «karinismo». Con un perfil técnico y una exposición mediática menor a la de Adorni, funcionaría como un brazo ejecutor directo de la Secretaría General en la Jefatura de Gabinete.

El control de la SIDE

En paralelo a la crisis del gabinete, la Casa Rosada busca acelerar cambios en el área de inteligencia. El objetivo de Karina Milei es consolidar el control sobre la SIDE, donde nombres como «Lule» Menem cobran fuerza para intervenir en la estructura de espionaje y seguridad nacional, buscando blindar la gestión ante futuras filtraciones que sigan erosionando el capital político del oficialismo.

La semana entrante será clave para definir si el Gobierno decide oxigenar la gestión con un cambio de nombres o si redobla la apuesta manteniendo a un Jefe de Gabinete que, por ahora, parece haber perdido su principal activo: el blindaje mediático.