PRONÓSTICO EXTENDIDO

Escándalo por los F-16: el Gobierno pagará USD 33 millones a una empresa privada para entrenar a los pilotos

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La contratación de la firma canadiense Top Aces Corp generó un fuerte malestar en las Fuerzas Armadas. Advierten que el costo extra no estaba contemplado en el paquete original de compra a Dinamarca.

BUENOS AIRES – Una nueva controversia sacude al Ministerio de Defensa tras confirmarse que el Gobierno Nacional destinará 33 millones de dólares a la empresa privada canadiense Top Aces Corp, con sede en Arizona, para la capacitación de los pilotos de los recientemente adquiridos cazas F-16.

La noticia cayó como un balde de agua fría en el seno de las fuerzas militares, donde aseguran que este gasto «nunca estuvo contemplado» en las negociaciones originales. Según fuentes del sector, el acuerdo inicial con Dinamarca y Estados Unidos estipulaba que el entrenamiento y los simuladores formaban parte del paquete cerrado de compra de las 24 aeronaves.

El costo oculto del entrenamiento privado

La contratación de Top Aces Corp —una firma integrada por militares retirados que opera como contratista de defensa— se suma a otros gastos operativos que ya generan fricción en el presupuesto militar:

  • Instrucción previa: Los pagos ya realizados por capacitaciones en Dinamarca y Estados Unidos.
  • Logística externa: El mantenimiento de 30 instructores daneses que residen actualmente en Córdoba junto a sus familias.
  • Tercerización: A diferencia de otros programas donde el entrenamiento es «de Estado a Estado», en este caso Estados Unidos solo autoriza el uso del espacio aéreo, mientras que la millonaria ganancia queda en manos de una corporación privada.

Tensión con la Armada por el destino de los fondos

El desembolso de estos 33 millones de dólares abrió un frente de conflicto interno con la Armada Argentina. Altas fuentes de esa fuerza revelaron que dicha cifra es casi idéntica a los 30 millones de dólares que se habían prometido para la adquisición de dos fragatas en Dinamarca, una compra que hoy se encuentra en la incertidumbre presupuestaria.

«La prioridad parece estar puesta exclusivamente en la Fuerza Aérea, descuidando necesidades críticas de la flota de mar», señalan voces disconformes dentro del Estado Mayor Conjunto.

Infraestructura obsoleta y limitaciones de radar

A la polémica por los costos se le suma un informe técnico de la propia Fuerza Aérea que advierte sobre la falta de capacidad técnica para mantener pistas y hangares adecuados para los F-16.

El reporte califica la maquinaria actual como «obsoleta» y advierte que, de tener la flota completa de 24 aviones hoy, solo podrían volar un promedio de dos horas al año por falta de sustento logístico.

Asimismo, persiste el cuestionamiento sobre la operatividad estratégica de los cazas: debido a los acuerdos con el Reino Unido en el marco de la OTAN, los aviones no cuentan con los radares específicos necesarios para realizar tareas de vigilancia activa sobre las Islas Malvinas, limitando su potencial de defensa soberana.

La entrega gradual de las aeronaves (cuatro por año) continuará, pero el foco ahora está puesto en la transparencia de estos contratos anexos que disparan el costo final de una de las compras militares más importantes de las últimas décadas.