PRONÓSTICO EXTENDIDO

Milei en Davos repitió su discurso contra el socialismo y defendió la propiedad privada

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En su nueva presentación ante el Foro Económico Mundial de Davos, el presidente Javier Milei regresó al escenario internacional con un discurso que repitió los ejes ideológicos de años anteriores, aunque esta vez con un tono apagado, cargado de tecnicismos y con dificultades en la fluidez de la exposición.

Desde Suiza, el mandatario volvió a confrontar con el socialismo, defendió el capitalismo de libre empresa y la propiedad privada, y dejó una frase que sintetizó su postura: “Maquiavelo ha muerto”. Sin embargo, a diferencia de sus intervenciones previas, la alocución tuvo menos contundencia política y mayor densidad conceptual, lo que le restó impacto ante el auditorio.

Durante el discurso, Milei insistió en que las políticas públicas no deben sacrificar valores en nombre de la eficiencia. “Resulta inadmisible sacrificar a la Justicia en el altar de la eficiencia”, sostuvo, en una formulación que buscó revestirse de contenido filosófico y jurídico, aunque con una ejecución poco clara y fragmentada.

Repeticiones, silencios y omisiones

El Presidente volvió sobre conceptos que ya había planteado en Davos 2025, al afirmar que muchas de las agendas globales impulsadas en los últimos años “no eran otra cosa que políticas socialistas presentadas de forma elegante para engañar a personas nobles”. En esta ocasión, evitó profundizar en las expresiones más extremas que habían generado rechazo internacional en su discurso anterior, especialmente aquellas dirigidas contra colectivos sociales y de derechos humanos.

A lo largo de su intervención, Milei recurrió a referencias académicas y autores clásicos, aunque el uso excesivo de tecnicismos y frases extensas dificultó la claridad del mensaje. El contraste con sus discursos más enfáticos del pasado fue notorio.

Venezuela, Trump y el libre mercado

En clave geopolítica, el jefe de Estado argentino volvió a utilizar a Venezuela como ejemplo de los efectos negativos del socialismo, al mencionar la fuerte caída del Producto Bruto Interno y calificar al régimen como una “anarcodictadura sangrienta”. El señalamiento funcionó, una vez más, como respaldo argumental a su defensa irrestricta del mercado.

También hubo un guiño explícito hacia Donald Trump, en una búsqueda de alineamiento con sectores conservadores y liberales del escenario internacional. “El capitalismo de libre empresa es más productivo y más justo”, afirmó Milei, cerrando uno de los tramos más ideológicos del discurso.

Un cierre filosófico y sin reacción

Hacia el final, el Presidente apeló a una visión cultural para explicar la crisis contemporánea. Propuso “volver a la filosofía griega, al derecho romano y a los valores judeocristianos” como camino para “salvar a Occidente”, una consigna ya conocida en su narrativa política.

La intervención dejó una sensación de continuidad sin renovación. Milei sostuvo su marco ideológico sin introducir definiciones concretas ni anuncios, en un Davos donde su presencia pasó más desapercibida que en ediciones anteriores, marcadas por discursos disruptivos y reacciones inmediatas.

Redacción Chaco Info