En un giro que generó fuertes repercusiones en el ámbito diplomático internacional, Argentina se posicionó en contra de una resolución de la Asamblea General de las Naciones Unidas (ONU) que califica la trata transatlántica y la esclavitud de personas africanas como el crimen de lesa humanidad más grave.
Un voto compartido por solo tres naciones
La medida fue aprobada por una amplia mayoría de 123 votos a favor. Sin embargo, la delegación argentina se sumó a Estados Unidos e Israel como los únicos tres países en manifestar su rechazo explícito al texto. Por otro lado, hubo 52 abstenciones, entre las que se destacaron las de potencias coloniales históricas como el Reino Unido y Francia.
Los ejes del conflicto: Reparaciones y Restitución
La resolución, que fue impulsada originalmente por Ghana, se dio en el marco de la conmemoración del Día Internacional en Recuerdo de las Víctimas de la Esclavitud y la Trata Transatlántica de Esclavos. Según los detalles del texto, el rechazo de algunos países radicaría en puntos específicos del documento que exigen:
- Devolución de patrimonio: La solicitud de devolución inmediata, sin restricciones y sin costo, de bienes culturales, piezas de arte y documentos históricos de valor para los países africanos.
- Reconocimiento histórico: La declaración de la esclavitud como el crimen de lesa humanidad más grave de la historia.
El nuevo rumbo de la política exterior
Este voto marca una clara ruptura con la tradición diplomática argentina en foros internacionales de derechos humanos, alineándose estrictamente con la agenda de Washington y Tel Aviv. La decisión se fundamenta en la nueva doctrina de relaciones exteriores del Gobierno Nacional, con el propósito de que el país se aleje de las agendas multilaterales que el Ejecutivo considera «ideologizadas».
El debate ahora se traslada al plano local, donde diversos sectores analizan el impacto de este posicionamiento en la imagen de Argentina ante el continente africano y el bloque de países en desarrollo.
