PRONÓSTICO EXTENDIDO

Escándalo en la Policía del Chaco: simuló un balazo para lograr un ascenso y terminó detenido

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Un hecho bochornoso y sin precedentes sacude a la Policía del Chaco y deja al descubierto una maniobra tan burda como alarmante: un cabo habría simulado haber sido herido de bala en cumplimiento del deber con el objetivo de obtener un ascenso por mérito extraordinario.

La historia, que en pocas horas recorrió portales y redes sociales como un acto heroico, se desmoronó rápidamente tras una investigación interna de la propia fuerza.

El episodio ocurrió en la madrugada del jueves, alrededor de las 3.30, en la localidad de Fontana. En un primer momento, la versión oficial indicaba que un policía había sido baleado al intervenir para frustrar el robo de una motocicleta, luego de escuchar los gritos de auxilio de una pareja. El relato generó conmoción y fue presentado como un ejemplo de valentía y compromiso con la comunidad.

Sin embargo, la realidad fue muy distinta.

Un relato heroico que no resistió las pruebas

Según la denuncia inicial, Cristian Figueroa y su pareja circulaban en moto por avenida Alvear y calle Río Negro cuando fueron perseguidos por dos delincuentes armados. Al pedir auxilio, el cabo Leonel Pascual Isidoro Galarza, vecino del lugar, habría salido de su domicilio, se identificó como policía y recibió un disparo en el abdomen por parte de los supuestos asaltantes, que escaparon sin concretar el robo.

El uniformado fue trasladado de urgencia al hospital Perrando, donde se informó que presentaba una herida de arma de fuego sin compromiso de órganos vitales. La noticia fue rápidamente viralizada y el efectivo fue señalado como un héroe urbano, en un contexto de creciente inseguridad en el Gran Resistencia.

Pero mientras la versión se replicaba, la Policía del Chaco ya investigaba inconsistencias graves.

Cámaras, contradicciones y una confesión clave

Efectivos de Investigaciones Complejas analizaron las imágenes de cámaras de seguridad públicas y privadas del recorrido denunciado. El resultado fue contundente: no se observa ninguna persecución, ni la presencia de terceros, ni el supuesto intento de robo.

Ante estas contradicciones, Figueroa fue citado nuevamente y allí la historia dio un giro escandaloso. Según fuentes judiciales, el denunciante se quebró y confesó que todo había sido armado, señalando directamente al cabo Galarza como el ideólogo del montaje.

En su segunda declaración, Figueroa aseguró que mantuvo una reunión previa con el policía, quien le indicó exactamente qué debía denunciar. Incluso, le habría pedido que se autolesionara para simular un forcejeo. También afirmó haber presenciado el momento en que el propio Galarza se disparó.

Pruebas, chats y detenciones

La confesión fue respaldada por pruebas adicionales. Personal de Cibercrimen secuestró y peritó el teléfono celular de Figueroa, extrayendo conversaciones que comprometerían al uniformado. Además, dos mujeres declararon como testigos en la comisaría Tercera de Fontana y corroboraron la nueva versión de los hechos.

Con este cuadro probatorio, la fiscal Mariana Echarri ordenó la aprehensión tanto de Galarza como de Figueroa, en una causa caratulada como “supuesta falsa denuncia”. Al momento de su detención, el cabo entregó un revólver calibre .32, con cuatro cartuchos sin percutar y una vaina servida.

El objetivo: un ascenso

Consultada una alta fuente de la Policía del Chaco, la explicación fue tan directa como demoledora:

“Buscaba un ascenso por mérito extraordinario”.

El efectivo fue separado de sus funciones, con retención de haberes, y quedó alojado en la División Violencia Familiar y de Género del área metropolitana. En paralelo, el Órgano de Control Institucional inició un sumario administrativo para determinar responsabilidades.

Un golpe a la credibilidad institucional

El caso expone una grave crisis ética dentro de la fuerza policial y genera un profundo daño a la credibilidad institucional, especialmente en un contexto donde la inseguridad y la demanda social de respuestas son crecientes.

Lo que comenzó como una historia de heroísmo terminó revelando una puesta en escena peligrosa, que involucró el uso de un arma de fuego, falsas denuncias y la manipulación del sistema, poniendo en riesgo vidas y recursos públicos.

Una vergüenza que excede a sus protagonistas y obliga a una pregunta incómoda:
¿quién controla a quienes deben cuidarnos?

Redacción ChacoInfo