Un insólito episodio tuvo lugar en la noche del jueves en la División de Operaciones Metropolitanas, cuando un joven de 20 años fue detenido tras intentar introducir estupefacientes ocultos en la cena de un interno.
El plan, que pretendía sortear los controles policiales mediante el uso de comida rápida, terminó con el mensajero compartiendo el destino del destinatario: el calabozo.
El hecho se registró alrededor de las 21:15, cuando el sujeto se presentó en la dependencia policial con el fin de entregar una hamburguesa a uno de los detenidos. Durante la requisa de rutina, el personal policial detectó una irregularidad en la estructura del sándwich.
Al realizar una inspección minuciosa, los agentes descubrieron un corte sospechoso en el pan y la carne que escondía cuatro envoltorios de polietileno con una sustancia vegetal en su interior.
De inmediato, se dio intervención al personal especializado, que realizó las correspondientes pruebas de campo. Los test confirmaron que se trataba de cannabis sativa (marihuana), con un peso superior a los tres gramos.
El hallazgo frustró el ingreso de la droga, que tenía como destino final las celdas de la unidad.
Ante la evidencia, la Fiscalía Antidrogas en turno dispuso la aprehensión inmediata del joven bajo la carátula de infracción a la Ley 23.737 de Estupefacientes.
De esta manera, el frustrado «delivery» quedó alojado en la misma sede policial a la que acudió voluntariamente, pasando de ser un visitante a un nuevo detenido a disposición de la justicia.
