PRONÓSTICO EXTENDIDO

Cumbre secreta de gobernadores peronistas en medio de la pelea entre Alberto y Cristina

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En un secretismo absoluto, los gobernadores peronistas volvieron a reunirse en la sede del Consejo Federal de Inversiones (CFI) de Retiro en medio del clima de ruptura entre Alberto Fernández y Cristina Kirchner.

La reunión terminó cerca de las 22 y se pudo ver salir a varios gobernadores, entre ellos el pampeano Sergio Ziliotto y el puntano, Alberto Rodríguez Saá.

También estuvieron el chaqueño Jorge Capitanich, que no sólo es uno de los candidatos que analiza el kirchnerismo para las primarias del año que viene, sino que preparó el marco el viernes en Resistencia para que la vicepresidenta ninguneara al presidente y cuestionara a sus ministros. 

Los últimos en salir fueron dos gobernadores muy cercanos a Cristina: Gildo Insfrán, de Formosa, y la santacruceña Alicia Kirchner. Poco antes de ellos se retiró Claudia Abdala de Zamora, ex gobernadora de Santiago del Estero y esposa de Gerardo Zamora, otro de los gobernadores presidenciables.

Los mandatarios salieron sin hacer declaraciones. Algunos se mostraron nerviosos y esquivaron contestar preguntas. «No puedo, pierdo el avión», dijo uno de ellos que trotó hacia su auto en la cortada de Tres Sargentos. 

«No entorpezca el paso de los gobernadores, señor», dijo a este medio un colaborador de uno de los mandatarios, una rareza para el CFI que suele permitir el paso de la prensa. 

Los encargados de la seguridad estaban celosos de todo lo que pasaba en la vereda y entraron en crisis cuando un camión de basura se estacionó en la puerta, lo que podía demorar el escape de los participantes del cónclave.

Afuera los esperaban sus choferes en autos de alta gama que revelaban que adentro del CFI había de mínima algún famoso. Incluso debieron ayudar al personal de maestranza que justo esa misma noche se dispuso a cambiar los tubos florescentes del edificio.

La primera cumbre el 10 de abril pasado en momentos en que la pelea entre Alberto y Cristina había comenzado a escalar. Desde entonces los encuentros se sucedieron todas las semanas en una situación que recuerda a los momentos políticos más difíciles del pasado reciente, durante el gobierno de Eduardo Duhalde, cuando los gobernadores se reunían en la misma sede del bajo porteño.

Un dato que revela la tensión y la preocupación de los gobernadores es que todas las reuniones fueron secretas. No se convocó a ninguna de ellas y en ninguna se emitió un comunicado.

En la reunión del 10 de abril, 12 gobernadores habían acordado una serie de puntos para exigirle a Alberto, entre los que estaban el de rearmar el gabinete y definir un programa antiinflacionario.

Los gobernadores están molestos desde entonces con el presidente porque demora el decreto que debe contener el Presupuesto para este año, trabado por el ajuste a las provincias que quiere instrumentar Martín Guzmán. La demora de ese decreto genera tensión entre el ministro de Economía y el jefe de gabinete, Juan Manzur.