PRONÓSTICO EXTENDIDO

La CGT endurece su postura y convoca a un nuevo paro general contra el Gobierno

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La Confederación General del Trabajo confirmó un paro general de 24 horas para el día en que la Cámara de Diputados de la Nación trate la reforma laboral impulsada por el Gobierno. La medida marca un endurecimiento del conflicto sindical con la gestión de Javier Milei y busca condicionar el debate parlamentario.

La CGT decidió escalar el conflicto con el Gobierno nacional y convocó a un paro general de 24 horas coincidente con el tratamiento de la reforma laboral en la Cámara de Diputados. La definición no es casual: se trata de una estrategia de presión directa sobre el Congreso, orientada a modificar el clima político y legislativo en un momento clave para el oficialismo.

La decisión fue adoptada por unanimidad en una reunión virtual del Consejo Directivo cegetista, convocada de urgencia ante la inminencia de la sesión. Con este movimiento, la central obrera abandona una postura más negociadora y asume un rol de oposición activa frente al programa de reformas del Gobierno de Javier Milei.

Reforma laboral y punto de quiebre sindical

En el análisis interno de la CGT, el margen de negociación quedó virtualmente cerrado. El artículo del proyecto que reduce el pago de salarios durante las licencias médicas fue interpretado como un quiebre del equilibrio histórico del derecho laboral argentino y aceleró la decisión de avanzar con una huelga general.

Este punto explica el cambio de tono: la conducción sindical entiende que la reforma laboral no solo introduce modificaciones puntuales, sino que sienta precedentes estructurales que pueden impactar en futuras reformas del sistema de trabajo.

Sin movilización, pero con alto impacto

A diferencia de protestas anteriores, la CGT resolvió no convocar a una movilización al Congreso. El objetivo es evitar escenarios de confrontación callejera y apostar a una demostración de fuerza basada en la paralización total de actividades, especialmente del transporte público.

En ese esquema, la adhesión de la Unión Tranviarios Automotor (UTA) resulta determinante. El respaldo del gremio que conduce Roberto Fernández garantiza un impacto nacional del paro y refuerza la capacidad de presión de la CGT.

Impacto político para el Gobierno

Para el Gobierno de Milei, el paro general introduce un doble desafío: tensiona el debate parlamentario y consolida a la CGT como principal actor opositor en el plano social y sindical. El oficialismo apuesta a acelerar la aprobación de la reforma laboral, mientras enfrenta una creciente resistencia corporativa.

Desde la óptica sindical, la medida es una apuesta de alto riesgo. Un paro contundente puede fortalecer su posición y reordenar el mapa del poder gremial; un acatamiento débil, en cambio, podría profundizar las tensiones internas y debilitar su capacidad de negociación futura.

Escenario abierto

Con esta decisión, la CGT deja atrás la ambigüedad y se posiciona como actor central del conflicto político alrededor de la reforma laboral. El desenlace del paro y el resultado del debate en Diputados marcarán el rumbo de la relación entre el sindicalismo tradicional y un Gobierno decidido a avanzar con cambios estructurales.