Nahuel Gallo rompió el silencio luego de pasar 448 días en la cárcel de El Rodeo I. Entre lágrimas, relató cómo fabricó una bandera argentina con jabón para no perder la cordura y denunció que en los centros de detención del régimen de Maduro la tortura es moneda corriente.
Buenos Aires – El regreso de Nahuel Gallo a suelo argentino no fue solo un reencuentro familiar; fue el fin de un cautiverio ilegal que se extendió por más de un año en uno de los centros de detención más temidos del continente. Este miércoles, desde el Edificio Centinela, el gendarme argentino ofreció una conferencia de prensa que dejó mudos a los presentes.
Con la voz entrecortada y una fragilidad que evidencia las secuelas del encierro, Gallo fue contundente: «El Rodeo I no es un lugar bueno; es un centro de torturas psicológicas. Solo de pensarlo, me titubea la boca».
Durante los 448 días que permaneció privado de su libertad, el agente tuvo que recurrir a actos de resiliencia casi cinematográficos para mantener su integridad mental. En medio del aislamiento absoluto, sin derecho a llamadas ni visitas, Gallo utilizó trozos de jabón celeste y blanco para moldear una bandera argentina.
Ese pequeño objeto, nacido de la higiene básica, se convirtió en su único nexo con la realidad y su patria. «Era lo único que me hacía sentir que estaba en mi casa, en mi país», confesó visiblemente conmovido ante la mirada de las autoridades nacionales.
El motor que lo mantuvo en pie, según sus propias palabras, fue el amor por su hijo. Sin embargo, a pesar de estar físicamente en Argentina tras su liberación el pasado domingo, el gendarme admitió que su mente «sigue encerrada».
Su preocupación radica en los otros 24 extranjeros de diversas nacionalidades que aún permanecen en El Rodeo, bajo condiciones inhumanas.
Por este motivo, hizo un llamado desesperado a los organismos internacionales para que no den la espalda a la situación en Venezuela, advirtiendo que, aunque se hable de transiciones políticas, los presos siguen esperando una libertad que no llega.
El impacto de su declaración ya traspasó lo humanitario para entrar en el terreno de lo penal. Nahuel Gallo ha sido citado por el juez federal Sebastián Ramos como testigo clave en la causa que investiga delitos de lesa humanidad cometidos por el régimen de Nicolás Maduro.
Su testimonio será fundamental en el proceso donde el mandatario venezolano ya cuenta con un pedido de captura internacional. Mientras tanto, el Gobierno argentino mantiene la presión diplomática para lograr el regreso de Germán Giuliani, el último ciudadano argentino que todavía permanece bajo la custodia del chavismo.
