La comunidad educativa de Fontana se encuentra sumergida en la desesperación y el miedo tras confirmarse que un jardín de infantes local se convirtió en el blanco predilecto de la delincuencia.
En un raid delictivo que parece no tener fin, la institución fue violentada y saqueada en siete oportunidades durante el último mes, dejando a los niños prácticamente sin recursos y a los docentes en un estado de vulnerabilidad absoluta ante una zona que parece liberada.
El ensañamiento de los malvivientes con el establecimiento escolar ha alcanzado niveles alarmantes. En cada incursión, los delincuentes no solo se llevan elementos de valor, sino que destruyen instalaciones, rompen aberturas y vandalizan los espacios donde los más pequeños dan sus primeros pasos en el sistema educativo.
La repetición sistemática de estos hechos —casi dos robos por semana— expone una preocupante falta de seguridad en la zona y la impunidad total con la que operan los ladrones, quienes regresan una y otra vez para llevarse lo poco que el jardín logra reponer con el esfuerzo de los padres.
La crónica policial de este mes de terror describe una seguidilla de destrozos que ha dejado a la institución de rodillas.
Desde cables de electricidad y griferías hasta materiales pedagógicos y elementos de cocina destinados a la alimentación de los alumnos, nada parece estar a salvo.
Los vecinos y autoridades escolares manifiestan que la situación ya es insostenible y que el daño psicológico a la comunidad es tan grave como el perjuicio económico, ya que la sensación de desprotección ha calado hondo entre las familias de los estudiantes.
Ante este panorama desolador, el grito de justicia en Fontana se vuelve ensordecedor.
La recurrencia de los ataques sugiere una vigilancia nula en las inmediaciones del jardín, permitiendo que el vandalismo se convierta en una rutina macabra.
Mientras los delincuentes continúan diezmando el futuro de los niños, la comunidad exige respuestas urgentes de las fuerzas de seguridad para frenar esta sangría material y moral que amenaza con obligar al cierre temporal de las aulas por falta de condiciones básicas para funcionar.
