La Selección Argentina selló su clasificación a los dieciseisavos de final del Mundial 2026 tras superar con autoridad a Austria en su segunda presentación. En una jornada que quedará grabada en los libros dorados del deporte, Lionel Messi volvió a erigirse como la figura excluyente del encuentro al marcar un doblete que no solo aseguró el triunfo, sino que lo convirtió en el máximo goleador histórico de la Copa del Mundo, alcanzando los 18 tantos y dejando atrás la marca del alemán Miroslav Klose.
El desarrollo del partido reflejó la superioridad técnica del equipo dirigido por Lionel Scaloni, que desde el pitazo inicial se adueñó de la posesión y el ritmo. La sociedad compuesta por Alexis Mac Allister, Enzo Fernández y Rodrigo De Paul en la zona media permitió que el equipo fluyera con naturalidad, generando situaciones de peligro constantes.
Aunque el comienzo estuvo marcado por la desazón de un penal malogrado por el capitán, el equipo mantuvo la calma y la convicción necesarias para imponer condiciones.
La apertura del marcador llegó a los 38 minutos, cuando Messi capitalizó una precisa asistencia de Facundo Medina para poner justicia en el resultado. Con ese tanto, el astro rosarino no solo adelantó a la Albiceleste, sino que alcanzó la cifra récord que le permitió superar a Klose en la cima de los artilleros mundialistas.
Lejos de conformarse, Argentina gestionó el complemento con inteligencia, permitiendo que el entrenador moviera el banco de suplentes para dosificar energías y otorgar minutos a jugadores como Julián Álvarez, Nicolás González y Leandro Paredes.
Sobre el epílogo del encuentro, en el cuarto minuto de adición de la segunda etapa, Messi sentenció la historia tras una serie de rebotes en el área austríaca, elevando su cosecha personal a cinco goles en apenas dos partidos de esta edición mundialista.
Con este triunfo, Argentina alcanza un puntaje ideal de seis unidades, ratificando su estatus de máximo candidato al título antes de enfrentar a Jordania el próximo sábado 27 de junio, en lo que será el cierre de esta instancia de grupos.
Este presente de Messi es, sin duda, una anomalía estadística: tras marcar un solitario gol en sus primeros ocho partidos mundialistas, ha logrado una efectividad asombrosa al anotar 12 tantos en sus últimos ocho encuentros.
Ahora, el único nombre que asoma en el horizonte como amenaza a su récord es Kylian Mbappé, quien con 14 goles en 16 presentaciones, se posiciona como el heredero natural de esta lucha por la gloria histórica en las Copas del Mundo.
