PRONÓSTICO EXTENDIDO

2015-2019 Argentina, fracaso y cuatro años perdidos | La riqueza del país retrocedió en -1,9%, mientras aumento la desocupación, la pobreza, el desempleo y perdió poder el salario

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El pronóstico se desprende de los datos incluidos en el proyecto de Presupuesto 2019 que ayer presentó el Gobierno.







Pese a sus promesas de campaña, Mauricio Macri también dejará un país con más inflación y más pobreza que el que recibió.

“Nosotros tenemos como objetivo económico lograr una Argentina con pobreza cero. Para eso hay que ponerla en marcha porque hace cuatro años que no crece. Hay que crear puestos de trabajo, cuidando los que tenemos. Eso significa cuidar a nuestras pymes y a nuestros pequeños productores, porque ellos, una vez que arranquemos a crecer, son los que van a generar más trabajo. El desafío es crecer y para ello tenemos muchas acciones”, aseguró el 15 de noviembre de 2015 el entonces candidato presidencial Mauricio Macri en el debate televisivo que mantuvo con el candidato oficialista Daniel Scioli.

Las promesas le sirvieron para llegar a la presidencia, pero desde entonces la realidad ha sido muy diferente.

En 2016 el Producto Interno Bruto (PIB) cayó 1,8 por ciento, en 2017 subió 2,9, la proyección oficial para este año prevé un retroceso de 2,4 y para el año que viene una baja de 0,5 por ciento.

El Centro de Economía Política Argentina (CEPA) detalló que, si los pronósticos del gobierno se cumplen, luego de cuatro años de administración macrista la economía terminará con una caída de 1,9 por ciento respecto de 2015. 







Será la primera vez desde 2001-2002 que el producto retrocede dos años consecutivos, pues, pese a que Macri aseguró a fines de 2015 en reiteradas oportunidades que la economía no crecía desde hacía cuatro años, los datos oficiales de la evolución del PIB, revisados y ajustados por la gestión actual del Indec, muestran que en 2012 el PIB cayó 1,0 por ciento, en 2013 creció 2,4, en 2014 retrocedió 2,5 y en 2015 se recuperó un 2,7 por ciento.

En aquel debate presidencial, Scioli acusó a Macri de promover una brusca devaluación del peso y el por entonces jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires desestimó la acusación.

“El problema en la Argentina no es el dólar, el problema en la Argentina es el gobierno kirchnerista que no ha parado de mentir y destruyó la confianza en este país. (…) En nuestro país no tenemos problemas de dólares; este país produce dólares, vamos a exportar el doble de alimentos”, respondió.

Luego Macri fue más allá: “¿Vos sabías quién es el gobierno que más devaluó en el mundo en los últimos ocho años? El de Cristina Fernández de Kirchner, pasó el dólar de 3 a 15”, le dijo a Scioli.

La información era imprecisa porque tomaba la cotización del dólar blue o ilegal, que impactaba directo sobre las operaciones inmobiliarias, gran parte de los ahorristas y algunas importaciones, pero no sobre la inmensa mayoría de las operaciones cambiarias.

En el mercado oficial de cambios, durante los ocho años que gobernó Cristina Fernández de Kirchner el precio de la divisa estadounidense trepó de 3,16 a 9,76 pesos, un 208,8 por ciento.

Es cierto que durante su última presidencia la cotización se sostuvo con controles cambiarios. Si no hubiera habido controles seguramente el precio habría sido mayor, tal vez mucho mayor, pero no deja de ser una especulación contrafáctica.

Lo que no es especulación, en cambio, es que la suba del dólar registrada en los ocho años anteriores ya fue superada por el gobierno actual.

En menos de tres años la administración Macri dejó que el tipo de cambio minorista se fuera de 9,76 a 40,42 pesos, un 314,1 por ciento. A su vez, las presiones sobre la cotización de la divisa continúan, aunque ayer el gobierno sorprendió al incluir en el proyecto de presupuesto una proyección asombrosa que prevé un dólar minorista promedio de 40,10 pesos para 2019.

Es decir, una cifra inferior a la cotización actual, pese a que la inflación proyectada para el año próximo es de 23 por ciento.

La evolución de los precios durante los últimos años también muestra un fuerte contraste con las promesas que formuló Macri durante la campaña electoral.

“Eliminar la inflación será la cosa más simple que tenga que hacer si soy Presidente”, había dicho en febrero de 2015.

“La inflación es la demostración de tu incapacidad para gobernar. En mi presidencia la inflación no va a ser un tema, no va a ser un desafío”, sostuvo durante una visita a Bahía Blanca ya en plena campaña electoral.

Sin embargo, los precios subieron 41 por ciento en 2016, 24,8 por ciento en 2017 y las proyecciones para este año indican que treparán cerca de 45 por ciento en promedio.

Si ese número se confirma, la inflación no solo se habrá incrementado respecto a la registrada durante el kirchnerismo sino que será la más alta desde 1991. A su vez, el gobierno prevé en su proyecto de Presupuesto un 23 por ciento para 2019, aunque en los años anteriores sus pronósticos siempre se terminaron quedando cortos.

“Les propongo pobreza cero en la Argentina”, aseguró Mauricio Macri durante su campaña electoral. Fue uno de sus tres ejes de gobierno que propuso junto con las promesas de “terminar con el narcotráfico” y “unir a los argentinos”.

En octubre de 2016, cuando estaba cerca de cumplirse un año de su gestión y los indicadores sociales ya habían comenzado a empeorar por la devaluación que aplicó en diciembre de 2015, sostuvo en una columna de opinión para la agencia estatal de noticias Télam que “pobreza cero es nuestro horizonte a largo plazo”.

Sin embargo, pareciera que es un objetivo tan a largo plazo que no podrá cumplirlo, al menos durante este gobierno.

De hecho, el titular del Observatorio de la Deuda Social Argentina de la Universidad Católica Argentina (UCA), Agustín Salvia, especialista que la oposición tomó como referente durante el kirchnerismo, aseguró el domingo en Radio 10 que “la pobreza este año va a estar arriba de la que teníamos en 2015 e incluso por arriba de 2014, cuando también hubo un shock de devaluación e inflación. Esto es porque ahora no hay medidas de compensación hacia el consumo interno”.

“La situación actual es catastrófica desde lo económico”, concluyó.