La salud pública se encuentra bajo una sombra de sospecha y terror tras el avance de la investigación sobre la mujer que habría ejercido la medicina de manera ilegal en la provincia.
En un operativo de urgencia realizado este viernes, la Policía del Chaco irrumpió en una vivienda vinculada a la sospechosa, mientras la Justicia emitía una orden de captura nacional ante el inminente riesgo de fuga.
El caso, que mantiene en vilo a cientos de pacientes que pudieron haber sido tratados por una persona sin título ni conocimientos reales, ha tomado dimensiones dramáticas.
El procedimiento fue ejecutado por efectivos del Departamento de Investigaciones Complejas en un domicilio de Resistencia, siguiendo las directivas del Equipo Fiscal que busca desenterrar el alcance de esta estafa criminal.
Durante el allanamiento, los investigadores lograron secuestrar elementos de vital importancia para la causa, incluyendo documentación, sellos médicos apócrifos y diversos dispositivos tecnológicos que serían la clave para probar cómo la mujer usurpó una identidad profesional para recetar medicamentos y realizar diagnósticos, poniendo en peligro extremo la vida de los ciudadanos.
La gravedad del hecho ha forzado a las autoridades judiciales a solicitar el pedido de captura nacional e internacional, alertando a todas las fuerzas de seguridad del país y a los controles fronterizos.
El temor es que la falsa médica, consciente de la redada policial y de la magnitud de las penas que podría enfrentar por ejercicio ilegal de la medicina y falsificación de documento público, intente abandonar la provincia.
Mientras tanto, el rastro de pacientes damnificados sigue creciendo, alimentando una paranoia colectiva sobre quiénes fueron realmente los encargados de cuidar su salud en los últimos meses.
La jueza de Garantías interviniente ha sido tajante al ordenar que se extremen las medidas de búsqueda para dar con el paradero de la imputada, cuya identidad se mantiene bajo reserva para no entorpecer las tareas de inteligencia.
El escándalo no solo golpea a la sospechosa, sino que abre un interrogante aterrador sobre los controles en los centros de salud donde habría prestado servicios, exponiendo una vulnerabilidad del sistema que hoy tiene a la sociedad chaqueña en máxima alerta.
