La ciudad de Villa Ángela se encuentra sumida en un estado de conmoción absoluta tras el hallazgo de un verdadero arsenal de guerra que pone de manifiesto el peligro latente sobre la comunidad educativa.
Lo que comenzó como una inquietante serie de amenazas en redes sociales, donde jóvenes exhibían armas de fuego con total impunidad, escaló este viernes hacia un escenario de terror real cuando la Policía del Chaco irrumpió en una vivienda y neutralizó una granada de mano FMK2 activa, lista para causar una tragedia de proporciones inimaginables.
El dramático procedimiento, ejecutado por la División de Investigaciones Complejas, tuvo lugar en un domicilio de la calle Santa Cruz, transformado en un centro de acopio de armamento ilegal.
El operativo se desató luego de que se viralizaran imágenes que sembraron el pánico en las instituciones escolares locales, desatando una investigación por intimidación pública e incitación a la violencia colectiva que apunta directamente al corazón de la seguridad urbana.
Dentro de la propiedad, los agentes se toparon con un despliegue bélico aterrador. El secuestro incluyó una pistola calibre .45 con cargador y munición completa, revólveres, escopetas de diversos calibres, rifles, carabinas y hasta armas de aire comprimido modificadas para aumentar su letalidad.
La presencia de más de 60 cartuchos, estuches y pistoleras confirma que no se trataba de una simple colección, sino de un equipo preparado para la acción violenta.
Sin embargo, el hallazgo que heló la sangre de los investigadores fue la granada de mano, que debió ser asegurada de urgencia por especialistas de la División Bomberos para evitar una explosión fortuita.
Como resultado del allanamiento, un hombre de 35 años oriundo de Santa Fe fue detenido y puesto tras las rejas bajo las órdenes del Equipo Fiscal N° 4 y la jueza de Garantías subrogante, Dra. Natalia Yanina Vigistain.
Mientras la investigación avanza a contrarreloj para determinar el origen de este poder de fuego y las conexiones con las amenazas a las escuelas, el miedo persiste entre los padres y docentes, quienes hoy respiran con alivio ante una masacre que, por el rápido accionar policial, fue evitada por centímetros.
