La Secretaria General de la Presidencia presiona para desplazar al titular de Nucleoeléctrica Argentina. Denuncian que Reidel habría cancelado deudas personales por 800 millones de pesos con fondos públicos y cuestionan su gestión tras el fracaso de acuerdos tecnológicos.
El clima interno en la Casa Rosada alcanzó un punto de máxima tensión. Karina Milei, mano derecha y estratega del Presidente, ha puesto la firma sobre el pedido de destitución de Demian Reidel, actual presidente de Nucleoeléctrica Argentina (NA-SA). El detonante: una serie de irregularidades financieras y sospechas de malversación que salpican directamente la ética de la «motosierra».
Las deudas «evaporadas» y los 800 millones de pesos
El foco del escándalo se centra en la situación patrimonial de Reidel. Según trascendió, al iniciar enero, el funcionario enfrentaba deudas personales por un total de 880 millones de pesos, situándose en un umbral de insolvencia técnica. Sin embargo, en un plazo récord de tan solo 18 días, esa deuda desapareció de sus registros financieros.
La sospecha que maneja el entorno de la «Jefa» es que se habrían desviado fondos de Nucleoeléctrica para sanear las cuentas privadas del funcionario. Esta maniobra, de confirmarse, representaría un golpe letal a la narrativa de transparencia del Ejecutivo.
Sobreprecios y licitaciones bajo la lupa
Pero los problemas en Nucleoeléctrica no terminan en las cuentas personales de su titular. La gestión de Reidel quedó cuestionada por:
- Licitaciones irregulares: Se detectaron presuntos sobreprecios en los servicios de limpieza de las centrales nucleares de Atucha.
- Fiascos internacionales: Karina Milei no perdona el «papelón» diplomático y tecnológico vinculado al proyecto con OpenAI y el estancamiento de los Reactores Modulares (SMR), promesas que Reidel no pudo materializar.
Una salida que genera cortocircuitos
A pesar de la presión de Karina, la salida de Reidel no es sencilla. El funcionario mantiene un vínculo estrecho con Javier Milei, quien hasta ahora lo consideraba un pilar en la arquitectura de inversiones tecnológicas. Sin embargo, la exposición mediática del escándalo y el riesgo de que la justicia avance sobre la empresa estatal habrían inclinado la balanza.
Para la Secretaria General, Reidel se ha convertido en un «pasivo político» que expone innecesariamente la figura presidencial. En los pasillos de Balcarce 50, muchos aseguran que su salida es cuestión de horas.
Redacción Chaco Info
